martes, 27 de septiembre de 2011
jueves, 22 de septiembre de 2011
Un poco de historia
viernes, 16 de septiembre de 2011
Ligero de equipaje
sábado, 3 de septiembre de 2011
Tanzania
Me voy con miedos pero también con muchas ilusiones, dispuesto a trabajar por aquellas gentes desde la ong Persona Solidaridad y junto con la Fundación Agrónomos sin Fronteras que son los que me acogen allí.
Os iré contando lo que me ha movido a esta decisión y cómo me van las cosas por las Tierras Altas de Tanzania.
Espero vuestros correos. Prometo contestar.
Como dice un póster que tengo ahora delante "el recuerdo siempre es lugar de encuentro". Espero que nos encontremos aunque estemos separados por miles de kilómetros.
lunes, 22 de agosto de 2011
Memorias de Africa
MEMORIAS DE ÁFRICA
Acabamos de llegar de Tanzania. Seis burgaleses, pertenecientes a la Ongd Persona Solidaridad, hemos pasado tres semanas en el corazón de África y ahora, ya de vuelta, nos gustaría contaros lo que nos ha llevado a emprender este sorprendente viaje.
La historia empezó hace 4 años, el primer contacto con el África Subsahariana y con aquellas gentes: los wahehe.
Conocimos al Padre Daniel, un misionero incansable que fue un excepcional guía en nuestros comienzos. Él nos mostró una iglesia muy distinta a la que conocíamos y gracias a él fuimos conociendo las luces y las sombras de unas gentes que luchan con mucho esfuerzo por salir adelante. Aquel viaje nos permitió conocer a la Fundación Agrónomos sin Fronteras y a unos ingenieros que nos asombraron con su dedicación y sus ganas de hacer este mundo un poco más habitable. Desde entonces no hemos dejado de colaborar con ellos. Merece la pena apoyar a jóvenes que tratan de hacer, con muchos sacrificios, de la cooperación al desarrollo su profesión y su forma de vida.
Este verano hemos vuelto dispuestos a seguir conociendo un país acogedor y a unas gentes que llevan impreso el dolor de unas vidas difíciles y, a la vez, la alegría de la sencillez y de la ilusión por mejorar sus vidas.
Sabíamos que sería un viaje distinto, donde debíamos llevar bien abiertos los ojos y el corazón, dispuestos a dejarnos “morder” por esa África que tanto nos dice. Sin duda nosotros hemos sido los más beneficiados de una experiencia, que en buena parte, ha sido para adentro.
Hemos podido conocer los dos grandes proyectos agrícolas que Agrónomos sin Fronteras gestionan en Ihanzutwa y en Pawaga, en las tierras altas de Tanzania, en dos zonas muy deprimidas donde otras ong no han llegado. Su audacia les ha permitido adentrarse en un país que poco tiene que ver con el nuestro y promover un desarrollo integral y sostenible. Ahora están preparando el tercer proyecto que llegará a Kilolo. No sabemos si aparecerá en los mapas o tal vez lo puedan encontrar en Google. Es posible que no.
Desde Burgos y a través de la Junta de Castilla y León, se ha financiado una guardería-escuela infantil cerca del primer proyecto. La demandaron las propias mujeres del pueblo que debían ir al trabajo con el bebé sobre sus espaldas. Ya no volverán a hacerlo. La chekechea, como la llaman en swahili, da cabida a casi 150 niños que podrán recibir una atención temprana y jugar con otros niños, como hacen los niños en muchas partes de nuestro mundo. Y tienen material escolar y juguetes y dos profesoras bien formadas y un tazón de comida antes de regresar a sus casas. Un grupo de mujeres, las “wamama wa upendo” han sido, junto a los miembros de la Fundación, los artífices de este bonito ejemplo de que las cosas pueden ir a mejor, de que Tanzania y África pueden ir levantando la cabeza aunque sea con un pequeño empujón por nuestra parte.
Nos gustaría contaros cómo fue la inauguración. El recibimiento, los bailes wahehe (aquí podéis ver un ejemplo: http://www.youtube.com/watch?v=CeP8Okks7OE), los cantos, la alegría que transmite esta gente,… pero es difícil de explicar. Hay que vivirlo. Hay que atreverse a salir de la tierra que a uno le vio nacer y aventurarse a aprender de los pobres y los sencillos.
¿Qué nos traemos? El saber vivir con menos cosas y el valorar los pequeños gestos de cada día que allí conllevan tanto sacrificio (habréis adivinado que estamos hablando, por ejemplo, de todo lo relacionado con el agua).
Tras el viaje queda el retorno a lo cotidiano, dispuestos a seguir trabajando por un mundo más justo, sin desigualdades, donde todos tengamos las mismas oportunidades.
Vivimos aquí pero ahora ya tenemos un poco más la mirada puesta en el Sur. Desde este verano, África está un poco más cerca y seguro que volveremos.
domingo, 2 de enero de 2011
martes, 31 de agosto de 2010
lunes, 23 de agosto de 2010
Viviendo en el norte pero con el corazón en el Sur
Una parte de mí ya vive en Villa Rica. Una parte de mí vive en el Sur. En estos veranos he aprendido mucho, mucho de mí y un poco de los pobres, de los que nada tienen, de los que cada día tienen que luchar para vivir. Ellos tienen tanto que enseñarme...Y ya no puede ser de otra manera, quiero vivir con ellos y como ellos. Aunque de momento tenga que estar en estas latitudes mi vida está con ellos. Quiero compartir su vida y crecer junto a ellos. Quizá pueda ayudar, en algunos casos, a que sus vidas sean más dignas, más humanas. Quizá ellos puedan hacer mi vida más humana, más llena de vida.
Los primeros días en Burgos son, al menos, extraños. Vivo en una casa con muchas comodidades y las cosas más sencillas me parecen extraordinarias: abro el grifo y puedo beber el agua sin tener que hervirla, los mosquitos no me molestan ni pueden transmitirme ninguna enfermedad, las calles de mi barrio están asfaltadas y apenas hay suciedad, me puedo duchar (mucha gente en Villa Rica no tiene esa posibilidad),... Podría seguir con miles de detalles.
Lo siguiente es preguntarse qué he hecho yo para merecer esto. La respuesta es fácil: NADA. Por eso inmediatamente surge en mí el deseo de que todos en este mundo dispongan de las mismas oportunidades que yo disfruto. Y el deseo sólo se puede hacer realidad trabajando. Ya sé que nuestra aportación, como decía la Madre Teresa de Calcuta, es una gota en el océano. Pero esa gota es imprescindible. Podemos, mejor, debemos ayudar a vivir, cada uno desde sus posibilidades, desde su tiempo. Urge el compromiso por un mundo más justo. Abramos los ojos a las necesidades de los otros, por supuesto empezando por los que tenemos más cerca.
Hace unos días que regresé del Sur pero sigo allí.






