domingo, 23 de octubre de 2011

TRAGEDIA EN EL ÍNDICO

El día 10 de septiembre, que coincidió con mi llegada a Tanzania, los periódicos, los muchísimos que hay, anunciaban en titulares: “Más de 200 muertos tras el naufragio de un barco con 1000 pasajeros en Zanzíbar”. 

 

Me quedé impresionado y lo primero que pensé fue en la repercusión que la noticia tendría en España, cuántos segundos la dedicarían los telediarios, cuántas líneas los periódicos, cuántas web ahondarían en las causas…Quizá os estáis enterando ahora al leer estas líneas.

 

El Spice Islander I, que así se llamaba el barco, realizaba el trayecto entre Pemba y Unguja, las dos islas más importantes del archipiélago de Zanzíbar muy cercano a las costas de Tanzania.

 

Conocidas mundialmente por sus playas y sus arrecifes de coral, estas islas junto con Tanganica (la parte continental) formaron lo que hoy es Tanzania que, por cierto, cumple ahora 50 años de independencia de los ingleses.

 

El siniestro ocurrió sobre las 3 de la madrugada. Puedo imaginarme un mar embravecido en total oscuridad. En un primer momento las autoridades locales hablaban de 325 personas rescatadas. Alguna de ellas ya dijo hace más de un mes que el barco llevaba más pasaje de lo permitido. 

 

Las webs recordaban que, a pesar de ser una zona muy turística, no había turistas, blancos se entiende, (como si los africanos no pudiesen irse de vacaciones) entre los pasajeros por ser un barco que utilizaban principalmente los locales. Hubiese bastado  un blanco (un españolito de a pie por ejemplo) en el barco para que la repercusión hubiese sido infinita. Lo puedo ver. Tinta y más tinta. Palabras y más palabras. Todo porque no todas las vidas valen lo mismo.

 

El domingo pasado saltó el notición. El periódico donde lo leí dedicaba la portada y poco menos de la mitad de una hoja en el interior. “Peor desastre marítimo en Tanzania.” El barco tenía capacidad solo para 600 pasajeros y 425 toneladas de cargo. Pero no iban 1000 como en un principio se dijo. A 16 de octubre las cifras son sobrecogedoras: 2976 muertos. Se han recuperado  unos 200 cuerpos y poco más de 600 personas rescatadas.

 

Parece ser que el presidente de Zanzíbar, Mohammed Shein, ha formado una comisión para investigar la tragedia. Yo crearía una comisión para investigarle a él. ¡Cómo es posible tamaña disparidad en las cifras! ¿A quién pretendían engañar? ¿Cómo se puede jugar con el sufrimiento de tanta gente? ¿Y las familias? El director de la compañía habla de compensaciones a las familias. Unos puñados de dólares para tranquilizar su conciencia y acallar las débiles voces de la gente que seguirá sufriendo sin que en Europa hablemos de otra cosa del penalti que ayer falló Messi.

 

Solo había 100 chalecos salvavidas. La mayoría de los tanzanos no saben nadar. 

 

En el Titanic murieron 1.512 pasajeros.

martes, 18 de octubre de 2011


ACABAR CON EL HAMBRE, ¿UNA UTOPÍA?
Hoy día 16 es el día de la alimentación. Sara, que es nuestra cocinera no nos ha podido preparar la comida. Me dice que le duele la cabeza. ¿Qué tendrá? No tiene buena cara. De todas maneras, con el embutido que nos trajimos de España y algo más hemos comido tan ricamente. No diré que nos hemos dado el atracón padre pero no ha estado mal.
Donde vivo la mayoría habrán comido ugali, que es lo que comen todos los días por la mañana y por la noche. Quizá, algunos arroz si es que no lo vendieron todo nada más cosecharlo. Algunos habrán tenido unas verduritas y todos habrán tenido agua del río, cuyo color y sabor no deja lugar a dudas: viene muy contaminado y no es nada saludable.
En algunos momentos del año pueden pasar hambre. Lo pasan. Sobre todo en los meses de verano, a partir de diciembre, en la época de la siembra, cuando el arroz ya se ha terminado y no hay mucho dinero para comprar maíz y otras cosas. La naturaleza  tampoco ayuda. El clima es muy seco y por aquí no hay frutales. Ir a por agua al río supone un gran esfuerzo.
La desnutrición, la falta de agua limpia y de saneamiento son la causa última de la mitad de las muertes que se producen en África. No hace falta que os diga que una nutrición adecuada es vital para la formación de un sistema inmunitario, como Dios manda, en los niños y para su desarrollo motor y cognitivo.
En 2011,  casi 1000 millones pasan  hambre en el mundo. 1 de cada 6 personas no tiene con que alimentarse. Cada hora mueren 1000 niños de desnutrición, de una simple diarrea que podría haber sido mejorada con un sobre de sales orales que, ¿cuánto cuesta en España? ¿15 céntimos? ¿No os parece esto UN ESCÁNDALO INSOPORTABLE?

Un mundo que produce alimentos para todos. Hay quien dice que incluso se podría alimentar a más del doble de la población actual. Podemos ser la primera generación que acabe con el hambre en el mundo porque el hambre no es una fatalidad. El hambre no es algo natural, siempre tiene una causa política. Podemos cambiarlo. El hambre tiene solución. Tan solo se necesita voluntad política como la ha habido para sacar a flote a los bancos a los que se enchufó en 2008 en cuestión de meses más de 250.000 millones de $. Se reúne el G8 y ya está. Con una cifra menor se harían muchos avances en la lucha contra el hambre. Con 50.000 millones de $ se podrían conseguir los ODM.  Y esto es muy asumible por los estados.
Estos últimos años en el África Subsahariana el aumento generalizado del precio de los alimentos, las lluvias irregulares, las malas cosechas y la pobreza crónica han contribuido a empeorar la crisis alimentaria. A esto hay que añadir la compra de inmensas superficies de tierra, por parte de multinacionales, para el cultivo de agrocarburantes, que ha obligado a comunidades enteras  a dejar sus pueblos y a quedar hambrientas. Muchos africanos han tenido que vender su ganado, sacar a los niños del colegio e incluso abandonar sus casas para ir en busca de comida.
No os olvidéis de estas gentes. Vivimos en el mismo mundo. Llegaríais donde yo vivo, si hubiese un avión directo, en menos de 7 horas. Estamos muy cerca y debemos sentirnos responsables de lo que les pasa a nuestros hermanos del sur.
Desde Itunundu, donde los restaurantes no abundan, de hecho todavía no he visto ninguno, os mando un abrazo muy fuerte.

miércoles, 12 de octubre de 2011

NACER Y SOBREVIVIR EN ÁFRICA 1


Hace unos días murieron los dos perros que vivían con nosotros. Por precaución, Laiza, un empleado de la Escuela de Capacitación Agraria que lleva la Fundación Agrónomos sin Fronteras en Itunundu, tuvo que ir a Iringa a ponerse la vacuna de la rabia. Ir y volver en bus supone, además de 7000 chelines tanzanos (Tsh.), dedicar todo el día. Estamos a unos 80 km. pero se tarda casi 4 horas en ir y otras 4 en volver.

Cuando Laiza llegó a Iringa le dijeron que no era una dosis sino cinco las que tenían que ponerle. A 30.000 Tsh. la dosis hacen un total de… 150.000 Tsh. ¡Toda una fortuna en Tanzania! Añadid a esto la comida del día. Si Laiza es austero se gastará 3000 Tsh. cada día. Haced una sumas rápidas y cada día le viene a salir a 40.000 Tsh. En 5 días Laiza va a gastar 200.000 Tsh. (¡Cómo este año no doy clase, necesitaba hacer unas cuentecillas para tener frescas las neuronas!) Todo esto si no hay un contratiempo con el autobús y hay que hacer noche en algún lado.

El sueldo de un obrero no cualificado en Tanzania no pasa de los 60.000 Tsh. Gracias a Dios los gastos los han cubierto Agrónomos sin Fronteras, de otra forma Laiza hubiera tenido que dedicar el sueldo de más de tres meses a una simple vacuna o simplemente no se hubiera vacunado.

Según la OMS, más de 2000 millones de personas en el mundo no tienen acceso a los fármacos que necesitan porque, o no pueden comprarlos o no existen en su mercado o existen pero no llegan a las zonas más remotas. Toda esta gente podría sobrevivir a la enfermedad o disfrutar de una vida mejor si tuvieses los medicamentos adecuados en cantidad y en calidad.

Hablando de calidad, también dice la OMS que el comercio de medicamentos falsos sin el principio activo o con él adulterado representa el 10% del comercio mundial de fármacos, lo que provoca más de 200.000 muertes al año en los países pobres. Este negocio encuentra mercado por los precios desorbitados de los medicamentos protegidos por patente que muchos no pueden pagar.

En 2001 se celebró en Doha una cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC) de donde salió una declaración donde 142 gobiernos afirmaban que “los derechos de las personas enfermas están por encima de los derechos de las empresas sobre las patentes”. La propiedad intelectual no debería, en ningún caso, impedir a los países más pobres proteger la salud de su población, de forma que estos tendrían que poder exportar o importar medicamentos genéricos a bajo coste según sus necesidades. Pero parece ser que los gobiernos ricos y las grandes farmacéuticas se pasan estos acuerdos por el arco del triunfo.

No hace falta que os diga que la investigación de nuevos fármacos se centra casi totalmente en los problemas que afectan al mundo desarrollado. Solo el 0,2 % se invierte en enfermedades que afectan a África: malaria, diarreas, tuberculosis, pulmonía,…

Me da vergüenza decir que yo me podré pagar, si lo necesito, cualquier tratamiento. Iré a un hospital privado y me atenderán en caso de malaria o si el agua viene con alguna ameba incorporada. La mayoría de los africanos no pueden decir lo mismo.

El próximo día 16 es el Día Mundial de la Alimentación. Muchos tanzanos pasan hambre. No os olvidéis de estas gentes de África. Un abrazo muy grande para todos los que me acompañáis en la distancia.







domingo, 2 de octubre de 2011

ITUNUNDU, DONDE LA VIDA ES DIFÍCIL 2

Esta semana hará un mes que salí de casa. ¡Cómo se pasa la vida! Un mes viviendo en el sur del planeta, un mes viviendo en el continente olvidado.
Aquí en Tanzania no veo la televisión pero me cuentan que la crisis en España parece que no ve la luz al final del túnel. Recortes por doquier incluidas la educación y la sanidad,… Por estas tierras no saben lo que es eso de la crisis, siempre están en crisis. Algunos datos: 2 médicos por cada 100.000 habitantes, 47 años de esperanza de vida, en primaria 1 docente por cada 58 alumnos, sólo el 1% de la población llega a la universidad. Suficientes, ¿verdad?
Sigo contándoos algunas peripecias que sufren los tanzanos en esta zona donde vivo. A la comarca llegan al menos dos compañías de autobuses desde Iringa, la ciudad más próxima a 80 km. Vienen a tardar unas tres horas y media. Ya supondréis que no hay asfalto así que el viaje es de lo más entretenido. Una de ellas la Upendo (amor en swahili) utiliza un cacharro digno de mención. ¡Cualquier día se desarmará por el camino!
Hace un tiempo el recorrido era Iringa-Mboliboli pero como ya sabéis, si seguís este blog, actualmente el viajero sólo puede llegar hasta Itunundu porque no existe puente sobre el río Little Ruaha. Los habitantes de Mboliboli tienen que apearse en un cruce y recorrer 15 km. a pie hasta su pueblo. Por si fuera poco, estas pobres gentes si necesitan ir al dispensario más grande de la zona, en Kimande, deben recorrer aproximadamente 21 km. El río no es aconsejable cruzarlo y menos estando enfermo.
Si eres un adolescente de Itunundu y puedes ir a la escuela secundaria (muchos chicos tanzanos no tienen esa suerte y su etapa académica se termina tras la primaria por falta de recursos, por no tener buenas notas o por falta de escuela) te toca patearte 8 km. de ida y 8 km. de vuelta todos los días. Si existiera el puente, otra vez el puente, serían solo 4.


¿Qué más contaros? Itunundu y Kimande son el centro económico y social de la comarca. La comunicación con un puente haría que los habitantes de Mboliboli tuviesen acceso a los servicios y al comercio.  Dos veces al mes se realiza entre Kimande e Itunundu un gran mercadillo. El puente permitiría a los de Mboliboli recorrer 4 Km. en vez de los 22 km. actuales.
Y para terminar deciros que el puente permitiría a muchos  agricultores acceder más fácilmente  a la escuela de capacitación agraria y a la cooperativa que la Fundación Agrónomos sin Fronteras tiene en Itunundu, con el desarrollo que eso supondría para muchos de ellos.
Bueno, espero que en no mucho tiempo esto del puente se solucione. Desde Tanzania, desde el corazón de África, os mando a todos los que leáis estas líneas un fuerte abrazo.


martes, 27 de septiembre de 2011

ITUNUNDU, DONDE LA VIDA ES DIFÍCIL 1
Vivo desde hace un poco más de dos semanas en el pueblo de Itunundu. Lo podéis buscar en Google maps para haceros una idea.
Me acoge la Fundación Agrónomos sin Fronteras que desarrolla proyectos agrarios en esta zona de Tanzania desde hace casi 8 años. Me brindan la ocasión de vivir como voluntario junto a ellos. Desde que visité por primera vez Perú hace ya unos años sabía que algún día llegaría esta oportunidad de vivir en un país del sur. La punzada que sentí aquel verano del 2004 cuando vi de cerca algunas pobrezas e injusticias de nuestro mundo sigue conmigo hoy. Otro mundo es posible y yo tengo que arrimar el hombro y aportar mi granito de arena. No tantas palabras, no tantas quejas delante del televisor. ¡Era la hora de actuar!
Es ésta una zona arrocera pues no muy lejos de la que ahora es mi casa pasa el río Little Ruaha que es fuente de vida, los campos de arroz necesitan estar inundados, y también de problemas. Os cuento algunos para que os pongáis un poco en la piel de estos tanzanos con los que ahora vivo.

Al menos 5 personas mueren al año víctimas de los cocodrilos. A tres km. de Itunundu está Mboli Boli. Bueno, estaría a 3 km. si hubiese un puente. El antiguo quedó inservible por un cambio en el curso del río y ahora para unir los dos pueblos hay que recorrer 23 km. Ya os imagináis que no están comunicados por una línea de autobuses.
Y resulta que a veces uno tiene que cruzar el río. El otro lado podría ser una buena alternativa para el pastoreo pero sin puente el río causa estragos en el ganado que muere ahogado o en las fauces de uno de estos lagartos. También la otra orilla podría servir para labores agrícolas pero la única opción para cruzar, una especie de barcaza, resulta excesivamente cara para los agricultores. En muchos momentos el cauce está demasiado alto para intentarlo a pie y siempre que lo hacen se la están jugando. Además los tanzanos no poseen entre sus muchas cualidades la de saber nadar.
A veces, los Itunundinos (¿se dirá así?) necesitan madera para el consumo familiar. En esta parte del mundo todavía se cocina con madera. Pero tienen que recorrer 11 ó 12 km. para conseguirla al no haber puente.

Para terminar hoy os contaré que muchos habitantes de Itunundu y Kimande tienen sus fincas de arroz en Mboli Boli por lo que tienen que realizar un trayecto enormemente largo para llegar a ellas.  Muchos, en la época de cultivo, se tienen que quedar a vivir allí aunque sus casas no estarían a más de 4 km. si hubiera un puente.
Bueno, ya veis las dificultades que acarrea la falta del susodicho puente. En la próxima entrada os contaré las dificultades que afrontan los estudiantes de la zona y otras dificultades que esta gente tan sufrida tiene que soportar. No os olvidéis de ellos desde España.
Desde el corazón de África os mando un abrazo muy fuerte.


jueves, 22 de septiembre de 2011

Un poco de historia

ALGO DE HISTORIA

Os pongo en el blog unos trazos de la historia del país en el que vivo desde hace un poco menos de dos semanas. Así vamos conociendo algo más de este continente tan olvidado.

En la garganta de Olduvai, al norte de Tanzania, se han encontrado los más antiguos restos fósiles de nuestra especie, que datan de millones de años atrás. Desde entonces hasta el siglo VII de nuestra era poco sabemos de lo que ocurrió en la mayor parte del continente africano. Aunque sí sabemos que en el año 1.000 a.C. pueblos caucásicos que llegaron del sur de Etiopía se instalaron en Tanzania. Ya en los primeros años de nuestra era algunas tribus de habla bantú, que fabricaban objetos de hierro, llegaron desde África Occidental, coincidiendo con el inicio del comercio con Arabia, la costa del Este de África y la India. Entre el año 695 y 1506 floreció en la región una civilización mercantil arabizada que fue destruida con la llegada de las tropas portuguesas, quienes gobernaron hasta que en el siglo XVIII los árabes vuelven a ocupar Tanzania.

Los exploradores europeos se introdujeron a conciencia en territorio masai, en el interior salvaje a mediados del siglo XIX. Mientras acechaba el siglo XX, Alemania se afanó en colonizar Tanganyika, nombre con el que se conocía la parte continental del país, construyendo líneas de ferrocarril y comerciando febrilmente.

Tras la derrota alemana en la II Guerra Mundial, la Sociedad de Naciones asignó el mandato del territorio de Tanganyika a los británicos, que ya se habían apoderado de Zanzíbar (durante siglos, posesión árabe). Tanganyika obtuvo la independencia en 1961, con Nyerere como primer presidente del país. La isla de Zanzíbar permaneció durante dos años más en poder inglés, hasta que el continente forjó una unión que comprendía Zanzíbar y la cercana isla de Pemba. De esta forma nació Tanzania.

Pero la unidad y un presidente carismático no fueron suficientes para paliar la falta de recursos básicos del país. Nyerere preconizaba un socialismo africano. Bajo las reformas del líder, respaldadas por China, se nacionalizó la economía, grandes extensiones de tierra pasaron a alquilarse y a aquellos que poseían más se les aplicaron fuertes impuestos en un intento de redistribuir la riqueza. Los inicios de los años 60 vieron cómo Tanzania, Kenia y Uganda formaban un trío económico inverosímil. Pero las predecibles diferencias políticas pusieron fin a tanta cordialidad en 1977, dejando a los tanzanos en las peores condiciones que jamás habían alcanzado.

Múltiples factores han contribuido a las penurias de la Tanzania actual, a pesar de ser considerado uno de los países más pacíficos del entorno. Incluso la incorporación de Zanzíbar, antaño uno de los territorios más ricos de África, únicamente ha creado nuevos problemas. Zanzíbar y la vecina Pemba han experimentado violentas agitaciones y alarmismo político desde que un empate durante unas elecciones en Zanzíbar dividió ambas islas. Tanzania tuvo que hacer frente a la entrada masiva de refugiados de los países limítrofes quienes permanecen todavía a millares causando violencia y violaciones de derechos humanos.

Estas tensiones no han ayudado a un país ya desestabilizado por duraderas fricciones tribales. La parálisis política y las profundas desavenencias entre las minorías se intuyen duraderas. Por ejemplo, entre marzo y abril de 2005 hubo serios disturbios en Zanzíbar al irse a registrar los votantes para las elecciones de octubre. Todo ello en un país amenazado por el SIDA, la malaria, los altos niveles de pobreza, el aumento en las tasas de morbidez y mortalidad de niños y mujeres, la alta prevalencia del peso bajo al nacer y de la desnutrición en las mujeres y los niños, la atención inadecuada y las prácticas discriminatorias basadas en el género.

Sacado de la web www.40ultimos.marianistas.org

viernes, 16 de septiembre de 2011

Ligero de equipaje

LIGERO DE EQUIPAJE

Ya estoy en Pawaga, mi destino de momento. Llegué hace dos días después de vagar por el mundo.
La primera parte del viaje, en avión, empezó con dos horas de retraso y terminó con la pérdida de mi única maleta. ¡Qué emoción! Siempre he querido ir por la vida con poco equipaje y, mira tú por dónde, se me vio cumplido el sueño. Uno, que es previsor, tenía algo de ropa en la mochila de mano y con eso pude ir tirando.
A los dos días mi maleta apareció y aunque me sentí feliz pensé que no habría estado mal empezar de cero también en cuanto a lo material.
En Dar es Salaam intenté solucionar algunos trámites sobre mi permiso de residencia tanzano para que en un futuro sea algo más que un turista de esos a los que Tanzania sólo permite estar 90 días. Todo se andará. Han multiplicado por cuatro, de la noche a la mañana, las tasas por expedir tal permiso, así que a pagar tocan. Dejar de ser turista tiene sus gastos.
Por lo demás bien. Hoy es mi cumple y lo he celebrado con un montón de mensajes y de llamadas.  Doy gracias a Dios por la familia y los amigos que tengo. El estómago está acostumbrándose a estas latitudes así que creo que la celebración culinaria tendrá que esperar.
Vivo aquí con Carlos y Alex, de los que ya os hablaré detenidamente en otra ocasión. Son agrónomos y conforme más voy conociendo el proyecto de desarrollo que tiene aquí la fundación Agrónomos sin Fronteras, más me va entusiasmando. De momento me ocupa el aprender swahili y el conocer esta cultura a fondo. No me aburro.
Hoy me he fijado en las pocas cosas que he traído (esas que traía en la maleta perdida) y con las que voy a pasar este año aquí. Quisiera necesitar muy pocas cosas para ser feliz. Los tanzanos viven “con lo puesto”. Yo quiero caminar este año y en adelante, ligero de equipaje.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Tanzania

Me marcho a Tanzania. Después de un año de reflexión ha llegado el momento. El sábado 10 cojo el avión rumbo a Dar es Salaam. Voy a estar el próximo año, hasta el mes de agosto de 2012. He pedido una excedencia voluntaria y dejo las clases de matemáticas aparcadas durante un tiempecito.

Me voy con miedos pero también con muchas ilusiones, dispuesto a trabajar por aquellas gentes desde la ong Persona Solidaridad y junto con la Fundación Agrónomos sin Fronteras que son los que me acogen allí.

Os iré contando lo que me ha movido a esta decisión y cómo me van las cosas por las Tierras Altas de Tanzania.

Espero vuestros correos. Prometo contestar.

Como dice un póster que tengo ahora delante "el recuerdo siempre es lugar de encuentro". Espero que nos encontremos aunque estemos separados por miles de kilómetros.






lunes, 22 de agosto de 2011

Memorias de Africa

Os pongo aquí el artículo que estos días aparecerá en el diario de Burgos del viaje que hemos hecho en el mes de julio a Tanzania.

MEMORIAS DE ÁFRICA

Acabamos de llegar de Tanzania. Seis burgaleses, pertenecientes a la Ongd Persona Solidaridad, hemos pasado tres semanas en el corazón de África y ahora, ya de vuelta, nos gustaría contaros lo que nos ha llevado a emprender este sorprendente viaje.

La historia empezó hace 4 años, el primer contacto con el África Subsahariana y con aquellas gentes: los wahehe.

Conocimos al Padre Daniel, un misionero incansable que fue un excepcional guía en nuestros comienzos. Él nos mostró una iglesia muy distinta a la que conocíamos y gracias a él fuimos conociendo las luces y las sombras de unas gentes que luchan con mucho esfuerzo por salir adelante. Aquel viaje nos permitió conocer a la Fundación Agrónomos sin Fronteras y a unos ingenieros que nos asombraron con su dedicación y sus ganas de hacer este mundo un poco más habitable. Desde entonces no hemos dejado de colaborar con ellos. Merece la pena apoyar a jóvenes que tratan de hacer, con muchos sacrificios, de la cooperación al desarrollo su profesión y su forma de vida.

Este verano hemos vuelto dispuestos a seguir conociendo un país acogedor y a unas gentes que llevan impreso el dolor de unas vidas difíciles y, a la vez, la alegría de la sencillez y de la ilusión por mejorar sus vidas.

Sabíamos que sería un viaje distinto, donde debíamos llevar bien abiertos los ojos y el corazón, dispuestos a dejarnos “morder” por esa África que tanto nos dice. Sin duda nosotros hemos sido los más beneficiados de una experiencia, que en buena parte, ha sido para adentro.

Hemos podido conocer los dos grandes proyectos agrícolas que Agrónomos sin Fronteras gestionan en Ihanzutwa y en Pawaga, en las tierras altas de Tanzania, en dos zonas muy deprimidas donde otras ong no han llegado. Su audacia les ha permitido adentrarse en un país que poco tiene que ver con el nuestro y promover un desarrollo integral y sostenible. Ahora están preparando el tercer proyecto que llegará a Kilolo. No sabemos si aparecerá en los mapas o tal vez lo puedan encontrar en Google. Es posible que no.

Desde Burgos y a través de la Junta de Castilla y León, se ha financiado una guardería-escuela infantil cerca del primer proyecto. La demandaron las propias mujeres del pueblo que debían ir al trabajo con el bebé sobre sus espaldas. Ya no volverán a hacerlo. La chekechea, como la llaman en swahili, da cabida a casi 150 niños que podrán recibir una atención temprana y jugar con otros niños, como hacen los niños en muchas partes de nuestro mundo. Y tienen material escolar y juguetes y dos profesoras bien formadas y un tazón de comida antes de regresar a sus casas. Un grupo de mujeres, las “wamama wa upendo” han sido, junto a los miembros de la Fundación, los artífices de este bonito ejemplo de que las cosas pueden ir a mejor, de que Tanzania y África pueden ir levantando la cabeza aunque sea con un pequeño empujón por nuestra parte.

Nos gustaría contaros cómo fue la inauguración. El recibimiento, los bailes wahehe (aquí podéis ver un ejemplo: http://www.youtube.com/watch?v=CeP8Okks7OE), los cantos, la alegría que transmite esta gente,… pero es difícil de explicar. Hay que vivirlo. Hay que atreverse a salir de la tierra que a uno le vio nacer y aventurarse a aprender de los pobres y los sencillos.

¿Qué nos traemos? El saber vivir con menos cosas y el valorar los pequeños gestos de cada día que allí conllevan tanto sacrificio (habréis adivinado que estamos hablando, por ejemplo, de todo lo relacionado con el agua).

Tras el viaje queda el retorno a lo cotidiano, dispuestos a seguir trabajando por un mundo más justo, sin desigualdades, donde todos tengamos las mismas oportunidades.

Vivimos aquí pero ahora ya tenemos un poco más la mirada puesta en el Sur. Desde este verano, África está un poco más cerca y seguro que volveremos.