domingo, 6 de mayo de 2012

AL SERVICIO DE LOS MÁS POBRES

Esta semana y la que viene os ofrezco en el lugar de encuentro que quiere ser este blog, una entrevista que le he hecho al padre Daniel del que ya os he contado algo en otras entradas. Hace unos días tuve la suerte de volver a pasar un día con él y de disfrutar de su misión en una zona rural de Tanzania.
Que estas líneas os ayuden a acercaros a la realidad de este continente y a la de un misionero que está dando su vida al servicio de los más pobres.
Daniel, ¿cuándo y cómo te haces misionero?

Mira, el cómo y el cuándo dejémoselo a Dios y al misterio de su llamada. De lo que estoy seguro, sin lugar a dudas, es que la familia es el origen de toda vocación. Si desde niño te envuelve una atmósfera de fe y preocupación por los demás, pues la llamada se puede verificar antes o después. Y yo he tenido la suerte (=gracia) de tener unos padres que me han inculcado esas dos “perlas” desde muy temprano.

Después, en lo cronológico, estando ya en el Seminario de Derio (Bilbao) en los años 50-60 se respiraba una inquietud misionera muy fuerte. El marchar a las así llamadas Misiones Diocesanas Vascas (en Los Ríos y El Oro de Ecuador) era visto y sentido como algo lógico para toda vocación sacerdotal.

¿Que por qué no me fui yo también como misionero diocesano? Pues porque otros se adelantaron. Estando estudiando filosofía era muy corriente la visita de misioneros de distintos institutos misioneros. Y fueron los de la Consolata los que me “pescaron”. A decir verdad, mucho influyó el grupo que habíamos formado con la misma inquietud misionera. De aquel grupo 4 ingresamos en esta Congregación Misionera. De ellos, al cabo de tantos anos, seguimos al pie del cañón 3 (dos en Tanzania y uno en Kenya).


¿Cuándo llegaste por primera vez a África?

En septiembre de 1976. No podré olvidar esa fecha porque al entrar en Iringa (ciudad del centro sur de Tanzania, donde tenemos la Casa Provincial) me quedé fascinado ante el espectáculo de color que pude contemplar. Toda la ciudad resplandecía de color malva-violeta a causa del comienzo de la floración de las “yacarandas”. Cada año por esas fechas recuerdo mi llegada a África con un poco de nostalgia.

¿Qué responsabilidades has tenido desde que llegaste?

De primeras fui a Kipalapala en Tabora (centro-norte) a frecuentar un Curso de Lengua, el Kiswahili o Swahili. Breve pero intenso. Y de allí, al tajo. La primera Misión a la que me destinaron fue Kisinga. Lugar perdido en las Montañas Livingstone, cerca del gran lago Tanganyika, entre el pueblo de los Wakinga. Más tarde he estado en varias misiones de la zona de Iringa, entre los Wahehe, que es el pueblo con el que vivo y trabajo en la actualidad, en la Parroquia-Misión de Sadani.



Casi todo el tiempo mis responsabilidades han sido de tipo pastoral directa si exceptuamos los cinco años que me encargaron el trabajo de Animación Vocacional, con el rimbombante nombre o título de Mkurugenzi wa Miito ( Director Vocacional). En esa época tuve la gran suerte de entrar en contacto con los jóvenes tanzanos y con sus inquietudes vocacionales. Gracias al que llama (y un poquito a mi colaboración) hoy día hay un grupo de misioneros tanzanos esparcidos por los diversos continentes anunciando el mensaje de salvación.



Desde 1995 al 2000 mis superiores me invitaron a dar el salto a América Latina, en concreto a Venezuela. Entre otras responsabilidades me asignaron la pastoral Afro (para no variar…) en una zona de ese país llamada Barlovento. Sus habitantes pertenecen a la población Afro-Caribeña, descendientes de los esclavos trasladados a América del Sur provenientes, sobre todo, del Golfo de Guinea (Nigeria).


Los retos que allí encontré son muy fuertes pues en su fe-creencia se da un gran sincretismo. La “religión” que priva es la santería, mezcla de piedad popular hispana, divinidades locales y los “Orixes” que se trajeron de África. A pesar de tener el mismo color de la piel que los africanos las diferencias con su África de origen son muy fuertes. Y lo mismo diría de la lengua. No por hablar castellano-barloventeno es más fácil el trabajo allí que en África. En fin, he de agradecer a Dios y a mis superiores haberme dado la ocasión de trabajar en esa tierra: “Barlovento…tierra ardiente y del tambor”, como suena su himno local.


Tú viviste en Tanzania en la época de Nyerere, ¿cómo contribuyó este hombre a la Tanzania actual?

Cuando yo llegué a Tanzania reinaba una gran euforia por la apuesta de este gran estadista a favor del socialismo tanzano que él llamó Ujamaa. Como intuición era algo magnífico, casi una vuelta a los Hechos de Los Apóstoles donde “la multitud de los creyentes tenían un solo corazón y una sola alma…todo lo ponían en común…”. Este objetivo lo quiso lograr con la creación de los así llamados Vijiji vya Maendelo” (Poblados del Progreso). En ellos había que combatir contra los tres “enemigos” más feroces: hambre, enfermedad e ignorancia. El factor humano (egoísmo, ambición, corrupción) hizo que este ideal se quedase en eso…en puro ideal.

A Julius Nyerere hay que reconocerle, primero que fue un hombre honesto y servidor de su pueblo. No por nada le llamaron Mwalimu (el Maestro). No se enriqueció aprovechándose de su posición, cosa insólita por estos lares. Alguien ha comenzado a hablar de un posible proceso de beatificación. No lo veo fácil, sin embargo sigue siendo modelo de estadista y político para nuestros tiempos y para este país donde predomina la corrupción y los corruptos.

Su contribución principal es que ha creado un humanismo nuevo. Tanzania es una “mosca blanca” en este continente de guerras tribales y genocidios. Se ha mantenido en paz gracias a su “magisterio”. El tribalismo casi no existe y la unión nacional es muy fuerte (a excepción de los conatos de separatismo que llegan de Zanzíbar). Un factor importante de esta unidad es la lengua, nacional y oficial: el Kiswahili. Ha estrechado los lazos de unión entre las diversas etnias (126). No podemos decir lo mismo sobre el capítulo de la economía. Aquí Nyerere no triunfó.


Continuará…

1 comentario:

Sara dijo...

gracias por acercarnos a este misionero. un abrazo desde Burgos!