sábado, 25 de febrero de 2012

Tanzania vs España

Aunque no os puedo asegurar que todos los datos estén actualizados, aquí os pongo una comparativa entre Tanzania, el país en el que estoy viviendo este año, y España, donde he vivido todos los restantes años de mi vida.

Da que pensar e invita a actuar. ¡Tanzania sí que está en crisis!


TANZANIA

ESPAÑA

Demografía

IDH

0.430

0.949

Crecim. población anual

3.1%

1.4%

Población urbana

39.5%

77.6%

Hijos por mujer

4.4

1.2

Salud

Esperanza de vida

56

81

Mortalidad materna

790 cada 100000 nacidos vivos

6 cada 100000 nacidos vivos

Mortalidad infantil <1 año

68 por mil

4 por mil

Mortalidad menos 5 años

108 por mil

4 por mil

Consumo calorías diarias

1959

3353

Agua potable

54%

100%

Médicos

2 cada 100000

424 cada 100000

Educación

Alfabetismo

69%

98%

Escolarización primaria

73%

100%

Escolarización secundaria

5%

100%

Universidad

1%

56%

Docentes de primaria

1 cada 58

1 cada 15

Comunicaciones

Televisores

45 por mil

591 por mil

Radios

406 por mil

333 por mil

Líneas telefónicas

4 cada mil

421 cada mil

Economía

PIB per cápita

500 $

31870 $

Crecimiento anual

6.3 %

2.2 %

Exportaciones (mil. de $)

1325

167120

Importaciones (mill. de $)

2094

180023

Gasto público

Gasto en defensa

16% del PIB

4% del PIB

Gasto en educación

8% del PIB

1% del PIB


sábado, 11 de febrero de 2012

DÍA 10 DE FEBRERO, DÍA DEL AYUNO VOLUNTARIO

Cada año, el viernes anterior al segundo domingo de febrero, Manos Unidas celebra el Día del Ayuno Voluntario. Una jornada dedicada a ayunar voluntariamente para unirse a los más de mil millones de personas que a diario ayunan por obligación.
Este día es, por supuesto, un gesto, un símbolo pequeño pero importante. No nos creemos que podamos hacer algo por los hambrientos de nuestro mundo. Cuando les pregunto a mis alumnos qué pueden hacer ellos, obtengo siempre el silencio por respuesta. Nos cuesta a los occidentales, que nadamos en la abundancia, ponernos en el pellejo de los que ayunan porque no hay nada, ese día, que llevarse a la boca.

Para muchos de mis vecinos de Itunundu el comer no es cuestión de ganas, es un auténtico ejercicio de supervivencia. Cuántos no comerán en África más que una vez al día o cada dos días. Cuántos tanzanos no comen otra cosa que ugali (pure de maíz) día sí y día también, por la mañana, por la tarde, por la noche.

Manos Unidas nos llama a todos los españoles a movilizarnos y solidarizarnos con toda esta gente. Nos recuerdan a nosotros, gente en crisis pero favorecida, que es nuestro deber el vivir más austeramente. Quizá el día 10 el obviar el café se convertirá en una medicina o saltarse una de las comidas será el comienzo de un pozo, o permitirá la compra de unos libros de texto o de una mosquitera tan vital en estas latitudes.
En Burgos se celebra este mes la operación bocata en muchos colegios. Ese día nuestros alumnos comerán más ligeramente y lo que cueste ese sencillo bocata y la botella de agua irá, este año, a un proyecto en Zimbabwe para la construcción de unas casas para profesores. Y es que no es muy motivador el ir a enseñar, con un sueldo tan escaso, a una zona remota de tu país sin buena carretera, sin luz y sin tener un hogar digno para que viva tu familia.

Yo también he ayunado aquí en Tanzania. La comida ha sido sobria como la de la mayoría de los tanzanos cualquier día del año. Es una realidad que muchos pasan hambre, sobre todo en esta época antes de la cosecha en abril, como lo es que la tierra produce alimentos para todos y hay un problema de distribución de la riqueza.

Las mujeres y los niños siempre son los más perjudicados. Cuando un niño no tiene buena alimentación será más fácil que enferme y si a esto unimos una endeble educación, la pobreza se va perpetuando. Pero las personas que pasan hambre no tienen voz y como el hambre no es contagiosa… Si lo fuera hace tiempo que la habríamos resuelto.

El día del Ayuno Voluntario es una llamada a nuestra conciencia. En España gastamos en alimentos un 17% del salario medio pero cuando en un país gastan el 80% y el precio de los alimentos sube muy a menudo entonces la gente no puede comer. Todos podemos hacer algo, todos podemos contribuir a un mundo más justo, sin hambre y “si alguien piensa que es demasiado pequeño para tener un impacto es que nunca ha dormido con un mosquito en su habitación”.

domingo, 5 de febrero de 2012

NO QUIERO ACOSTUMBRARME

Llegué a Dar es Salaam, por primera vez, a principios de julio de 2007 y creo recordar que al día siguiente de mi llegada pude visitar el barrio de Keko. Un barrio marginal, mísero, lleno de esa gente que un antropólogo inglés llama “expendables”, los sobrantes, los prescindibles o como diría Eduardo Galeano, “los nadies”. Gente que no cuenta para nadie, que a nadie importa…


Dar es una ciudad triste, difícil, como muchas ciudades africanas atestadas de coches, de bicicletas, sin aceras. Con ese calor pegajoso del trópico que no invita a vivir. Miles de dala-dalas, el transporte público, agolpándose en cada recodo y gente que grita indescifrables destinos y un misterioso orden en el caos más absoluto. Y así se mueven miles y miles de tanzanos todos los días, en pequeñas furgonetas abarrotadas. Hace unos días puede vivir esta experiencia en mis propias carnes. El dala-dala en el que me monté no tendría, en sus orígenes, más de 10 o 12 asientos pero en aquel momento íbamos más de 25. Apretujados, comprimidos. ¡Señora, no me pise! ¡Por favor no me meta el codo en el…! ¡Quite su cul… de mi cara! Y todo condimentado con un calor húmedo que te va poniendo a prueba. Algo inhumano a lo que deben acostumbrarse los tanzanos.
En enero ha llovido mucho. Estamos en la época y hay charcos donde casi se podría nadar. Se forma barro en todas las calles, muchas sin asfaltar. Suciedad por doquier, agua estancada que es caldo de cultivo para los mosquitos que transmiten la malaria. En Dar hay mucha malaria.
Son las siete de la mañana y todo Dar está en la calle. Una gran algarabía recorre la ciudad desde primeras horas. Para los tanzanos es la una. Ellos empiezan a contar el día desde la salida del sol a las seis. Y ya puedes encontrar cualquier cosa en los puestos de todo tipo esparcidos en la cuneta de las carreteras: frigos, camas, sofás… Y gente vendiendo chicles, tarjetas de teléfonos, periódicos, bebidas frías, toallas para secarse el sudor,… entre los coches.



Metido de lleno en un atasco que duró más de una hora pensaba, en todo esto que os cuento ahora, hace unos meses. Y gritaba: ¡No quiero acostumbrarme! ¡No quiero acostumbrarme a los pobres! Cuando ya has visto pobreza para aburrir por la televisión y también en vivo, puede llegar ese momento en el que nada te llama la atención, todo te resbala y no te importa, en absoluto, quien sufre. Puede llegar el día en que te encuentres, como dice la canción, “con un corazón de piedra, acomodado en tu casa sin jugarte la vida, sin gastarla por nada”.
Siempre estamos eligiendo. Podemos decir con Mercedes Sosa en una de sus canciones más conocidas, “no quiero saber nada con la miseria del mundo hoy” o podemos unirnos al himno de Ana Belén y cantar que “que el dolor no me sea indiferente, que la reseca muerte no me encuentre vacío y solo sin haber hecho lo suficiente”.
¿A nadie le importan los pobres? No, siempre hay alguien con un inédito interés por lo perdido, con una extraña predilección por lo débil, con una tendencia, casi inexplicable, hacia abajo. Siempre hay algún voluntario o un misionero o un cooperante que, calladamente, realiza su labor por los más desfavorecidos, por los más pobres de entre los pobres.

Me voy de Dar y veo un anuncio rojo e inmenso de Coca Cola que atraviesa toda una calle: “Open Happiness”. “Abre felicidad”. Y yo me preguntó dónde la encontrará toda esta gente que vive con tan poca dignidad, dispuesto a colaborar, sencillamente, en la construcción de un mundo un poco más habitable y más humano.

sábado, 28 de enero de 2012

CAMINOS DE AFRICA II

Los caminos de Tanzania en esta época del año están encharcados. Ha llovido fuerte, lo sigue haciendo. Lo que hace unas semanas era un desierto grisáceo hoy es de un verde intenso. Parece otro lugar, otro país.
Los agricultores se han apresurado a sembrar. Donde vivo incluso ya aparece el maíz que crece desmesuradamente en pocos días, pero si las lluvias no son generosas en las próximas semanas el esfuerzo habrá sido baldío.

Por la mañana, camino de Iringa, el calor aprieta y veo a un grupo de escolares al borde del camino bajo la densa sombra de un mango. ¡Qué frondosidad! Los frutos son deliciosos y varios de ellos tratan, en vano, de hacerlos caer de las ramas más elevadas. El mango necesita mucho calor. Camino del Museo de la Esclavitud en Bagamoyo, en la costa, la carretera está flanqueada por cientos de ellos. Los miles de esclavos que venían del interior comían su fruto y los restos fueron tejiendo esa tupida red que hoy recuerda el horror y el sufrimiento de tantos africanos tratados como escoria.


Son las once de la mañana de un viernes cualquiera y muchos niños no están en la escuela. Un grupo numeroso camina por una carretera de tierra con azadas en sus hombros. Trabajan en los campos ayudando a sus madres. En estos momentos cualquier refuerzo es bien recibido. O quizá tengan que colaborar en las labores del pequeño huerto de la escuela que aportará unos pequeños ingresos.

Pero si hay un árbol representativo en los caminos africanos ese es la acacia. Puede alcanzar los 6 metros de altura. Sus hojas, pequeñitas, minimizan las pérdidas de agua y sus raíces sacan todo el jugo del suelo. Sus hojas son el alimento preferido de las jirafas y de otros animales. Por el camino que conduce de Itunundu a la capital de la región, plagado de acacias, ha pasado el gobierno con una nueva ley que prohíbe construir a menos de 22,5 metros de los costados. “Bomoa” -ha puesto en muchas de las casas. Derruir. Las ha marcado con una inmensa cruz roja. Es la señal para el ángel exterminador que, seguramente, nunca pasará y así evitará que muchas familias tengan que tirar abajo el que ha sido desde hace años su hogar.


a gente en bicicleta, acarreando pesados fardos, es el paisaje en cualquier momento del día en estos caminos, más verdes que nunca. Hasta el baobab, con su inmenso tronco, ha buscado el agua que de color a sus ramas que ya nunca parecerán raíces hasta el próximo invierno.
Recorrer estos caminos es ir descubriendo la belleza y el sufrimiento, lo cotidiano, lo que ha sido así por cientos de años, lo que está cambiando, lo que no te gusta y lo que quisieras para España





Ser cooperante es querer andar con estas gentes durante un tramo del camino para colaborar con ellos en un mundo más justo, que muchos anhelamos.

domingo, 22 de enero de 2012

CONTINENTE OLVIDADO

Recién aterrizado en Tanzania después de unos días en España, esta semana quiero recomendaros un blog, un libro y un programa de radio para que podáis conocer un poco más esta África en la que vivo.


El blog lo escriben Alberto Eisman y José Carlos Rodríguez. Los dos conocen sobradamente África. El primero vive actualmente en Uganda y dirige una radio comunitaria de la Iglesia. Ha trabajado para Oxfam y conoce a fondo lo que es la cooperación. El segundo trabaja para la Red Desarrollo Deporte y pasó muchos años en Uganda durante la guerra. Colabora en el programa África Hoy de RNE y en varias revistas.



El libro “Los hombres leopardo se están extinguiendo” está escrito por Chema Caballero, misionero javierano, y presenta un recorrido muy minucioso por Sierra Leona tras la finalización de la guerra. Es una buena guía para zambullirse en África.
El programa de radio se llama “África hoy”. Se emite en Radio Nacional de España. Os paso la dirección donde podéis escuchar y descargar todos los programas.


http://www.rtve.es/podcast/radio-exterior/africa-hoy/

Que disfrutéis y aprendáis volviendo vuestra mirada hacia el sur, hacia los sencillos, hacia África. Buscad un rato, merece la pena.