domingo, 4 de diciembre de 2011

CARTA ABIERTA A MIS EXALUMNOS


Hola a todos:

¿Qué tal estáis? Imagino que estudiando un poco más que de costumbre para los exámenes que se avecinan. ¿Cómo va el año? Espero que lo estéis tomando en serio. No hace falta que os recuerde que si sacáis la ESO, con el título en vuestras manos podréis empezar algo que os guste y a lo que, probablemente, podréis dedicaros en el futuro.

No quiero ser un chapas así que os contaré lo que tienen que luchar, en el lugar donde me encuentro, los jóvenes de vuestra edad. Y espero que con esta carta entendáis un poco, porque me he venido tan lejos durante un año de mi vida.

Lo primero que os diré es que aquí, en Pawaga, las condiciones son duras. Aprieta el calor durante todo el año y esto no invita al estudio. Además muchos chavales, por las tardes, tienen que ir a estudiar a la escuela porque es de los pocos sitios con luz. Y aquí es de noche a las 6 de la tarde.
Los niños no van a la escuela hasta que tienen 6 años. Cuando mejor se aprende ellos no pueden hacerlo. En las zonas rurales no suelen existir escuelas de educación infantil.



Después empiezan los 7 años de educación primaria. En teoría es obligatoria pero cuando caminas por los pueblos por las mañanas te encuentras muchos niños y niñas que no han ido ese día porque tienen que ayudar en casa o simplemente la escuela les pilla a varios kilómetros. Para que os hagáis una idea los libros que utiliza un niño de 7º de primaria pueden costar unos 55.000 chelines, al cambio unos 25 €, que es lo que ganan al mes muchas personas trabajando 8 horas al día, 6 días a la semana. Así que ya os imagináis que en muchas escuelas no hay ni un solo libro y los niños y las niñas tienen que aprender con lo que cuenta el profe en la pizarra. Si tienen suerte podrán compartir un libro entre 3 o 4.

Cuando visito alguna escuela me encuentro que en cada aula puede llegar a haber más de 60 alumnos. ¡Así es difícil aprender! Aún así van a la escuela con muchísima ilusión pues saben que estudiar es la única forma que tienen para salir de la pobreza y desarrollar su país. Y hacen un montón de sacrificios , llegando a andar incluso horas para llegar a la escuela más próxima y esto sin probar bocado durante toda la mañana.

Si, a pesar de estas trabas, terminan la primaria se encontrarán nuevas dificultades para continuar en secundaria. Quizá no haya una en la zona donde viven o quizá sí pero su familia no posea el suficiente dinero para pagar las tasas, los gastos de uniforme y de libros. En secundaria todas las clases son en inglés pero ellos solo hablan swahili así que o espabilas o, al principio, no te enteras de nada. También puede ser que en primaria tus notas no hayan sido muy buenas y el gobierno entonces te dirá que en la secundaria más cercana no hay plaza para ti y por lo tanto tu única salida será coger la azada.

A las universidades llegan muy pocos y casi siempre de las clases más altas. Puedes tener suerte y quizá alguna ong o unos misioneros hayan creado cerca de tu casa una escuela de formación profesional. Entonces podrás estudiar costura, mecánica, carpintería,… Aún así, cuando termines tendrás que luchar un montón para conseguir curro porque por estas tierras, como en España, también escasea el trabajo.


Vaya panorama más desalentador, pensaréis. Pues es así. No he exagerado nada. Sois afortunados. Si hubieseis nacido 1000 km al sur de donde lo hicisteis ahora estaríais pasando por todo lo que os acabo de contar.

Ya veis que aquí la gente de vuestra edad tiene otras preocupaciones. Cuando se levanta lo primero es dedicar más de una hora a ir a por más de 20 litros de agua y llevarla a casa para lavarse, preparar un té, cocinar, beber,… Cuanto antes hay que trabajar, hay que ayudar a la familia a salir adelante. Apenas hay tiempo de ocio. ¿Cuántas cosas dejaríamos de hacer sin luz en nuestras casas?

Con todo, merece la pena vivir aquí y aprender a disfrutar de las cosas sencillas, dar más importancia a las personas que a las cosas y darse cuenta de que otro mundo más justo, donde todos vivamos con unas condiciones dignas, es posible.

Nada más. Espero vuestra respuesta. Ojalá os vaya muy bien en los estudios y en vuestra vida. Sed agradecidos por todas las cosas buenas que disfrutáis y de las que aquí carecen. Y no se os olvide encontrar algún rato para hacer algo por los demás.

Desde Tanzania, desde este lugar tan pobre y a la vez tan hermoso por las gentes que lo habitan, os mando un abrazo muy grande: juanje


juanjesus_circulo@hotmail.com

martes, 29 de noviembre de 2011

UN POCO DE MAGIA


En la cultura de los Wahehe que son los que habitan las tierras por las que yo me muevo se llaman los mlagusi (adivinos) o también los mchawi (brujos). Nadie habla de ellos pero están presentes en cada pueblo, en cada rincón de África.


Sara, nuestra cocinera, estuvo hace unas semanas enferma. Le dolía mucho la cabeza. Un día la vimos aparecer con una herida. Antes de acudir, animada por nuestra insistencia, al pequeño dispensario de Itunundu, se pasó por el brujo local que además de sacarle unos cuantos chelines le dejó una marca en la frente.


Muchos tanzanos cuando no son capaces de adivinar las razones de sus desgracias (se les ha quemado la casa, han perdido su ganado, han visto extraños objetos), acuden al brujo que les sugerirá el tratamiento y cómo salir de esa situación. Este personaje, que ha recibido sus poderes del Supremo Ser, puede conseguir unas buenas ganancias gracias a sus vecinos. No es una “profesión” hereditaria y puede llegar a gozar de prestigio dentro de su comunidad. Para un tanzano que vive en una zona rural, un % pequeño viven en las ciudades, es la comunidad la que le proporciona la seguridad que necesita, por tanto cuando precise de un “médico” recurrirá en primer lugar a lo que tiene más cerca, a lo local.



No muy lejos de donde vivo, en la comarca de Sadani, ya han empezado las lluvias y el otro día hubo una gran tormenta. Un rayo, me cuentan, mató 20 cabras y me dice Georgina, que de tonta no tiene un pelo, que cómo se las van a comer. Yo le comento, riéndome, que así ya no las tendrán que asar. Y ella me dice que no, que las personas que las coman atraerán los rayos hacia ellas. Sin comentarios.


Iringa, la capital de la región, tiene 250000 habitantes y tres universidades, pero nos dice Sandra, que estudia periodismo en la Tumaini, que muchos de sus compañeros creen que la riqueza que poseen los árabes y los indios procede de la magia negra.


Os cuento lo último que ha ocurrido en esta ciudad para que os hagáis una idea de cómo se viven por aquí todas estas cosas. Hay en Iringa una mujer casada con un árabe. Parece que les han ido bien los negocios porque se comenta que son los segundos más ricos del entorno. Tienen una buena casa, dos coches,… Pero la gente ha empezado a preguntarse, debido a las envidias, porque ella es rica y el resto no. Y llegan a la sorprendente conclusión de que es una bruja y que utiliza muertos, fantasmas (mzukule) para realizar de noche las labores de cultivo de su finca,… Y que, por supuesto, esto no la conlleva ningún gasto porque no tiene que alimentarlos. Los vecinos aseguran haber visto más de cien espíritus en los alrededores de la casa. Ésta es la razón de su prosperidad.


No se para esto aquí. Hace dos semanas los lugareños solicitaron a la policía y a varios periodistas que verificaran los hechos. No faltaba más. Allí les tenemos a unos y a otros personados en “el lugar del crimen”. Por supuesto no encontraron nada pero la respuesta de la marabunta ante la inexistencia de los esforzados espíritus no se hizo esperar: ¡La policía es corrupta! ¡Queremos entrar nosotros! Exaltados, quisieron quemar la casa con la benemérita en su interior. El altercado terminó con una batalla campal entre policías y vecinos, muchos heridos, dos coches de la poli destrozados y ninguna solución. ¿Qué os parece?


Nos dice el Padre Crema, un misionero de la Consolata, que lleva más de 60 años en Tanzania y que de esta cultura entiende un rato: “La creencia en la magia, en todas sus formas, sigue incrementándose. Para muchos tanzanos, incluso los modernos, cada fenómeno extraño y fuera de lo ordinario encuentra su explicación y su solución aquí. La convicción en la existencia de magia destructiva crea un mundo de miedo e inseguridad alrededor de la vida diaria de los Wahehe y bloquea su desarrollo. La magia destructiva aparentemente parece estar en ligero retroceso sin embargo está muy viva y golpea sin misericordia.”


Ya veis que para cooperar, para ayudar en el desarrollo de África, primero hay que conocerla muy bien para después poder superar algunos escollos invisibles a primera vista.

martes, 22 de noviembre de 2011



LUZ, AGUA Y… MOSQUITERAS

Un día de estos te levantas a miles de kilómetros de la que hasta hace unos meses fue tu casa y te descubres dentro de una mosquitera, no por moda o esnobismo como hacen algunos adolescentes en Europa, aquí es imprescindible. Y no solo porque no quieras degollarte la piel al rascarte las picaduras de la noche anterior, que también, sino sobre todo porque en África hay malaria y como dicen algunos carteles por ahí “te puede matar”.


No quiero ponerme muy dramático pero, según dicen los informes, cada 45 segundos muere un niño de malaria en África y más del 85% de las muertes que produce esta enfermedad son en este continente. Protegerse de las picaduras de los mosquitos es la primera medida de prevención pero también se necesita educación. No sería la primera vez que la mosquitera es utilizada para pescar o como la red de una portería de fútbol.



Tras salir de la mosquitera todos los días me voy directo a la ducha. En Itunundu, donde vivo habitualmente, nadie tiene una ducha porque nadie tiene agua en casa. Nosotros tenemos un depósito al que llega agua, no siempre, y entonces te puedes duchar. Y te sientes un privilegiado porque algo tan normal para nosotros en España como es abrir un grifo y conseguir agua, aquí es una labor penosa. Y son las mujeres y los niños las que dedican horas a esto de ir y coger y llevar agua a sus casas. Por supuesto el té que me tomo está preparado con agua bien hervida. En África subsahariana sólo el 60% de la población tiene acceso a fuentes de agua potable. Anualmente unos 2 millones de niños menores de 5 años mueren por una enfermedad relacionada con la contaminación del agua, la mayoría en África.


Esto del agua es algo que en España no pensamos mucho, bueno realmente nada. El otro día leía en un informe de Manos Unidas que se estima que la muerte de los recién nacidos en África se reduciría a la mitad si quienes atendiesen los partos se lavasen las manos. ¡Madre mía, madre mía!
En el pueblo donde ahora me encuentro murió hace un año la enfermera. No se sabe de qué. Quizá de una infección intestinal. Todavía la estoy viendo aquel día de julio de 2009, cuando grabábamos los documentales “Una mirada nueva sobre África”, y nos recibió en su casa, abarrotada de niños huérfanos acogidos por ella y su marido, con una amabilidad y una sencillez extraordinarias. Detrás de muchas de estas muertes está el agua no potable



Y qué deciros de la luz. Vuelvo a sentirme afortunado porque alguien inventó la energía solar y eso me permite cargar el móvil y enchufar el ordenador desde el que escribo estas líneas. Puedo tener agua caliente para lavar la ropa y luz cuando a las 7 de la tarde es noche cerrada.

A esa hora se encienden en el pueblo las hogueras y las lámparas de queroseno. Es el momento de compartir, de contar historias, de escuchar a los mayores, de dar gracias por otro día y de tener esperanza en un mundo más justo, con luz, agua y… mosquiteras para todos.

sábado, 12 de noviembre de 2011



NYERERE

Hoy tenía pensado traer hasta este espacio cibernético otro tema pero, esta semana, se me ha cruzado en el camino la figura de Julius Nyerere, el padre de la patria tanzana y quería compartir con vosotros algunas de sus ideas que me han llamado poderosamente la atención.


Nyerere fue el artífice de la independencia de Tanganica, de la que se cumplen 50 años en el 2011. Además tomó parte muy activa en las negociaciones con Zanzíbar para la unificación de las dos naciones en la República de Tanzania. Desde entonces, y ya como presidente, trató de llevar a cabo su idea de socialismo africano o Ujamaa. Esta palabra como él dice denota el tipo de vida que viven un hombre y su familia; la madre, el padre, los hijos y sus parientes cercanos. La palabra literalmente significa espíritu familiar. Él dice que estamos llamados a crecer juntos como hermanos.



Nyerere fue un hombre profundamente católico. Muy respetado por su austeridad y honradez decía a menudo que ningún hombre es infalible. Su política económica no dio los resultados esperados y años después de dejar voluntariamente la presidencia de Tanzania, en una reunión en Europa, un miembro del Banco Mundial le preguntó por las razones y le contestó así:




El imperio Británico nos dejo un país con un 85% de analfabetos, dos ingenieros y doce médicos. Cuando dejé el gobierno, teníamos un 9% de analfabetos y miles de ingenieros y de médicos. Yo dejé el gobierno hace trece años. Entonces, nuestro ingreso per cápita era el doble que ahora; y ahora tenemos un tercio menos de niños en las escuelas y la salud pública y los servicios sociales están en la ruina. En los trece años, Tanzania ha hecho todo lo que el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional exigieron que hiciera. ¿Por qué han fracasado ustedes?




Tras dejar la presidencia siguió comprometido en la política pronunciando polémicos discursos donde criticaba a los países enriquecidos por querer crear un marco legal que perpetuaba la explotación y la dependencia de los países del sur.




La pobreza no es el verdadero problema del mundo moderno. Hoy tenemos el conocimiento y los recursos que podrían permitir acabar con la pobreza. El verdadero problema; lo que provoca la miseria, las guerras y el odio entre los hombres, es la división de la humanidad en ricos y pobres. Hay unas pocas naciones ricas que dominan económicamente; y por lo tanto también políticamente, el mundo entero. Y el destino de la gran mayoría de naciones parece ser el estar dominados.



Pero la gravedad de esta situación no es simplemente que mientras la gran mayoría pasa hambre y no tiene ni ropa, ni hogar, en los países ricos la gente tiene más alimentos de los que pueden llegar a comer, más ropa de la que pueden usar o más viviendas de las que necesitan para vivir. Lo verdaderamente importante no es que unos tienen los recursos para ofrecer comodidad a todos sus ciudadanos, y los otros no llegan ni a los servicios básicos. Lo profundamente grave de esta situación es que las naciones ricas tienen poder sobre las vidas de aquellos que son pobres. Así que las naciones ricas se hacen más ricas y más poderosas, mientras que los pobres se empobrecen cada vez más y son menos capaces de controlar su propio futuro.

Cuando todavía era presidente, una delegación de políticos escandinavos llegó a Tanzania con la intención de donar una importante suma de dinero. Nyerere, cordial como siempre, les dio esta bienvenida:

Excelencias, no lo tomen como un desaire, pero ¿por qué no emplean ese dinero en formar a sus jóvenes sobre la auténtica realidad de África y lo que las potencias coloniales hicieron con nuestros pueblos y nuestras riquezas? Por favor, señores, no nos echen una mano, nos basta con que nos quiten el pie de encima.

Ya veis cómo se las gastaba. Luchó por hacer de Tanzania un país verdaderamente independiente, libre de las nuevas formas de colonialismo económico. Es innegable su lucha por la igualdad de todos los hombres y su contribución a la dignidad de los africanos. Ojalá todo el mundo, y los tanzanos en particular, sigamos aprendiendo de este hombre sencillo que quiso crear una cultura mundial de solidaridad.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Tanzania por dentro


Si alguno de vosotros quisierais venir a Tanzania y desearais conocer el país tal como es, sin buses para turistas, sin lodges de ensueño, sin la playa privada del Sol Meliá, sin animales a la carta, os animaría a que entrarais en el mundo en el que yo estoy teniendo la suerte de vivir este fin de semana.

Me encuentro en Utosi, en la comarca de Sadani. Un pueblecito en un camino rojo de África, a unos 50 km. de la carretera principal. Por aquí vive la tribu de los wahehe, gente hospitalaria y pobre, muy pobre.

Me acoge el Padre Daniel, misionero de la Consolata, incansable por estas tierras desde hace más de 30 años. Él fue mi experto guía cuando vine por primera vez hace 4 años. Ahora nos volvemos a encontrar.

Hoy, hemos vuelto a caminar por entre las casas visitando a los enfermos de la zona, como él hace todos los sábados. A las 8 ya estaba golpeando mi puerta dispuesto a salir. Con la ayuda de Nazarena hemos ido recorriendo los recovecos del pueblo, entre casas de adobe y campitos de maíz ya cosechado. Con Daniel te detienes en cada rincón saludando (Kamwene!) a la mujer que hace pombe (la cerveza local) y a la que barre su pequeño patio, al hombre que mejora su casa con ladrillos y a los que esperan en el molino de maíz de la misión. Para todos tiene unas palabras.

Entrar en las casas y pasar unos minutos con estas gentes es como un curso acelerado de lo que es la pobreza, que acampa por aquí a sus anchas. También de la fortaleza que tienen estos tanzanos para afrontar los múltiples sufrimientos que la vida les va trayendo. Y también de lo que es la hospitalidad, la acogida e incluso la alegría.

Primero visitamos a Delfina que está muy malita. Ya no puede salir. La encontramos en la cama en una habitación oscura, sin apenas nada. Su hija Pía nos cuenta como su hermano que venía mucho a visitarla desde Dar es Salaam murió atropellado por una moto hace unos meses. El que la conducía se dio a la fuga. Algo muy típico, me dice Daniel.

Después nos espera Inmacolata, que muestra una sonrisa franca en su cara arrugadísima cuando le “agasajamos” con un caramelo. Y más tarde Ibrahimu, un hombre centenario que ya no ve y que espera a Daniel con los brazos abiertos. Pasamos un rato con él, Daniel le escucha, le hace reír, se despide con una bendición. Se crea un ambiente difícil de explicar. Pareciera que la enfermedad, la muerte cercana, no tiene la última palabra. Son unos momentos de esperanza. Nuestra visita es un “estoy contigo”. Es un “aunque todos se olviden de ti, para mí eres importante”.

Se suceden unas cuantas visitas más. Hace dos horas que empezamos y por fin llegamos a la casa de Damiana y de Aloisia. Daniel bromea con ellas, les pregunta, se interesa por su vida. Les hago una foto antes de irnos. Se han unido un montón de niños a los que hoy la fortuna les ha sonreído con una vuelta en el coche de misión. Se la enseño. Se ríen abiertamente.

Estos días, después de una mañana reluciente, por la tarde el cielo se torna negro y llueve a mares. Para estas sencillas gentes el día habrá tenido algo especial. Alguien les habrá querido porque sí y les habrá dado ese aliento que sirve para seguir caminando a pesar de las dificultades.

martes, 1 de noviembre de 2011

LOS CAMINOS DE ÁFRICA

Los caminos de África son rojos. Rojos como el sol que los calienta. De polvo rojo. Y se vuelven de barro, resbaladizos, cuando llueve 5 días seguidos como hace unas semanas en las montañas de Kilolo.

Los caminos de África son calurosos. Aprieta el sol desde el amanecer. El sol, en lo más alto, esconde la sombra bajo tus pies. Jioto sana! ¡Mucho calor! Y uno busca desesperadamente un árbol que le de sombra pero en Pawaga hay pocos árboles y los que hay todavía no tienen hojas.

Los caminos de África son muy entretenidos. Y uno puede jugar y apostar cuál será el primer animal en aparecer. ¿Un antílope? ¿Un mono? O quizá si estamos atravesando Mikumi, ¿un elefante? ¿Una jirafa? ¿Un búfalo?

Los caminos de África están llenos de bicicletas cargadas hasta arriba, y de dala-dalas donde se apiña la gente que puede viajar, y también de algún autobús destartalado que algún día acabará en la cuneta para siempre. Porque los caminos aquí en África están llenos de vehículos averiados y, en vez de triángulos, unas ramas te avisan, una y otra vez, que aquello dijo basta.

Los caminos de África, sobre todo, están llenos de mujeres y de niños acarreando leña y agua, al amanecer y cuando el sol está ya de caída. Y al lado de los caminos muchos hombres están viendo pasar la vida o jugando una partida de damas.

Los caminos de África están llenos de niños jugando con cualquier cosa, con casi nada. Llenos de polvo, sucios, con mocos en la cara, gritan a tu paso, te levantan la mano y tú les miras y les quieres dar un abrazo y decirles que el mundo es injusto con ellos y que merecen otra vida, llena de juguetes y de alegrías y de cuidados, como todos los niños del mundo.

Los caminos de África están llenos de gente vendiendo cebollas y tomates, mangos y naranjas, cestas y esteras. Bien apiladas, bien bonitas. Y si te paras rodean el coche en un santiamén y te venden lo que sea y si algo no tienen lo buscan.

Los caminos de África están al lado de baobabs y de casas de adobe donde vive gente que quiere una casa de ladrillo y sobre todo una vida mejor.

Los caminos de África están por todas partes y me saben a polvo porque hace mucho que no ha llovido y me saben a atardeceres de ensueño y a personas que sueñan con un mundo más justo donde todos tengan la misma dignidad.

domingo, 23 de octubre de 2011

TRAGEDIA EN EL ÍNDICO

El día 10 de septiembre, que coincidió con mi llegada a Tanzania, los periódicos, los muchísimos que hay, anunciaban en titulares: “Más de 200 muertos tras el naufragio de un barco con 1000 pasajeros en Zanzíbar”. 

 

Me quedé impresionado y lo primero que pensé fue en la repercusión que la noticia tendría en España, cuántos segundos la dedicarían los telediarios, cuántas líneas los periódicos, cuántas web ahondarían en las causas…Quizá os estáis enterando ahora al leer estas líneas.

 

El Spice Islander I, que así se llamaba el barco, realizaba el trayecto entre Pemba y Unguja, las dos islas más importantes del archipiélago de Zanzíbar muy cercano a las costas de Tanzania.

 

Conocidas mundialmente por sus playas y sus arrecifes de coral, estas islas junto con Tanganica (la parte continental) formaron lo que hoy es Tanzania que, por cierto, cumple ahora 50 años de independencia de los ingleses.

 

El siniestro ocurrió sobre las 3 de la madrugada. Puedo imaginarme un mar embravecido en total oscuridad. En un primer momento las autoridades locales hablaban de 325 personas rescatadas. Alguna de ellas ya dijo hace más de un mes que el barco llevaba más pasaje de lo permitido. 

 

Las webs recordaban que, a pesar de ser una zona muy turística, no había turistas, blancos se entiende, (como si los africanos no pudiesen irse de vacaciones) entre los pasajeros por ser un barco que utilizaban principalmente los locales. Hubiese bastado  un blanco (un españolito de a pie por ejemplo) en el barco para que la repercusión hubiese sido infinita. Lo puedo ver. Tinta y más tinta. Palabras y más palabras. Todo porque no todas las vidas valen lo mismo.

 

El domingo pasado saltó el notición. El periódico donde lo leí dedicaba la portada y poco menos de la mitad de una hoja en el interior. “Peor desastre marítimo en Tanzania.” El barco tenía capacidad solo para 600 pasajeros y 425 toneladas de cargo. Pero no iban 1000 como en un principio se dijo. A 16 de octubre las cifras son sobrecogedoras: 2976 muertos. Se han recuperado  unos 200 cuerpos y poco más de 600 personas rescatadas.

 

Parece ser que el presidente de Zanzíbar, Mohammed Shein, ha formado una comisión para investigar la tragedia. Yo crearía una comisión para investigarle a él. ¡Cómo es posible tamaña disparidad en las cifras! ¿A quién pretendían engañar? ¿Cómo se puede jugar con el sufrimiento de tanta gente? ¿Y las familias? El director de la compañía habla de compensaciones a las familias. Unos puñados de dólares para tranquilizar su conciencia y acallar las débiles voces de la gente que seguirá sufriendo sin que en Europa hablemos de otra cosa del penalti que ayer falló Messi.

 

Solo había 100 chalecos salvavidas. La mayoría de los tanzanos no saben nadar. 

 

En el Titanic murieron 1.512 pasajeros.

martes, 18 de octubre de 2011


ACABAR CON EL HAMBRE, ¿UNA UTOPÍA?
Hoy día 16 es el día de la alimentación. Sara, que es nuestra cocinera no nos ha podido preparar la comida. Me dice que le duele la cabeza. ¿Qué tendrá? No tiene buena cara. De todas maneras, con el embutido que nos trajimos de España y algo más hemos comido tan ricamente. No diré que nos hemos dado el atracón padre pero no ha estado mal.
Donde vivo la mayoría habrán comido ugali, que es lo que comen todos los días por la mañana y por la noche. Quizá, algunos arroz si es que no lo vendieron todo nada más cosecharlo. Algunos habrán tenido unas verduritas y todos habrán tenido agua del río, cuyo color y sabor no deja lugar a dudas: viene muy contaminado y no es nada saludable.
En algunos momentos del año pueden pasar hambre. Lo pasan. Sobre todo en los meses de verano, a partir de diciembre, en la época de la siembra, cuando el arroz ya se ha terminado y no hay mucho dinero para comprar maíz y otras cosas. La naturaleza  tampoco ayuda. El clima es muy seco y por aquí no hay frutales. Ir a por agua al río supone un gran esfuerzo.
La desnutrición, la falta de agua limpia y de saneamiento son la causa última de la mitad de las muertes que se producen en África. No hace falta que os diga que una nutrición adecuada es vital para la formación de un sistema inmunitario, como Dios manda, en los niños y para su desarrollo motor y cognitivo.
En 2011,  casi 1000 millones pasan  hambre en el mundo. 1 de cada 6 personas no tiene con que alimentarse. Cada hora mueren 1000 niños de desnutrición, de una simple diarrea que podría haber sido mejorada con un sobre de sales orales que, ¿cuánto cuesta en España? ¿15 céntimos? ¿No os parece esto UN ESCÁNDALO INSOPORTABLE?

Un mundo que produce alimentos para todos. Hay quien dice que incluso se podría alimentar a más del doble de la población actual. Podemos ser la primera generación que acabe con el hambre en el mundo porque el hambre no es una fatalidad. El hambre no es algo natural, siempre tiene una causa política. Podemos cambiarlo. El hambre tiene solución. Tan solo se necesita voluntad política como la ha habido para sacar a flote a los bancos a los que se enchufó en 2008 en cuestión de meses más de 250.000 millones de $. Se reúne el G8 y ya está. Con una cifra menor se harían muchos avances en la lucha contra el hambre. Con 50.000 millones de $ se podrían conseguir los ODM.  Y esto es muy asumible por los estados.
Estos últimos años en el África Subsahariana el aumento generalizado del precio de los alimentos, las lluvias irregulares, las malas cosechas y la pobreza crónica han contribuido a empeorar la crisis alimentaria. A esto hay que añadir la compra de inmensas superficies de tierra, por parte de multinacionales, para el cultivo de agrocarburantes, que ha obligado a comunidades enteras  a dejar sus pueblos y a quedar hambrientas. Muchos africanos han tenido que vender su ganado, sacar a los niños del colegio e incluso abandonar sus casas para ir en busca de comida.
No os olvidéis de estas gentes. Vivimos en el mismo mundo. Llegaríais donde yo vivo, si hubiese un avión directo, en menos de 7 horas. Estamos muy cerca y debemos sentirnos responsables de lo que les pasa a nuestros hermanos del sur.
Desde Itunundu, donde los restaurantes no abundan, de hecho todavía no he visto ninguno, os mando un abrazo muy fuerte.

miércoles, 12 de octubre de 2011

NACER Y SOBREVIVIR EN ÁFRICA 1


Hace unos días murieron los dos perros que vivían con nosotros. Por precaución, Laiza, un empleado de la Escuela de Capacitación Agraria que lleva la Fundación Agrónomos sin Fronteras en Itunundu, tuvo que ir a Iringa a ponerse la vacuna de la rabia. Ir y volver en bus supone, además de 7000 chelines tanzanos (Tsh.), dedicar todo el día. Estamos a unos 80 km. pero se tarda casi 4 horas en ir y otras 4 en volver.

Cuando Laiza llegó a Iringa le dijeron que no era una dosis sino cinco las que tenían que ponerle. A 30.000 Tsh. la dosis hacen un total de… 150.000 Tsh. ¡Toda una fortuna en Tanzania! Añadid a esto la comida del día. Si Laiza es austero se gastará 3000 Tsh. cada día. Haced una sumas rápidas y cada día le viene a salir a 40.000 Tsh. En 5 días Laiza va a gastar 200.000 Tsh. (¡Cómo este año no doy clase, necesitaba hacer unas cuentecillas para tener frescas las neuronas!) Todo esto si no hay un contratiempo con el autobús y hay que hacer noche en algún lado.

El sueldo de un obrero no cualificado en Tanzania no pasa de los 60.000 Tsh. Gracias a Dios los gastos los han cubierto Agrónomos sin Fronteras, de otra forma Laiza hubiera tenido que dedicar el sueldo de más de tres meses a una simple vacuna o simplemente no se hubiera vacunado.

Según la OMS, más de 2000 millones de personas en el mundo no tienen acceso a los fármacos que necesitan porque, o no pueden comprarlos o no existen en su mercado o existen pero no llegan a las zonas más remotas. Toda esta gente podría sobrevivir a la enfermedad o disfrutar de una vida mejor si tuvieses los medicamentos adecuados en cantidad y en calidad.

Hablando de calidad, también dice la OMS que el comercio de medicamentos falsos sin el principio activo o con él adulterado representa el 10% del comercio mundial de fármacos, lo que provoca más de 200.000 muertes al año en los países pobres. Este negocio encuentra mercado por los precios desorbitados de los medicamentos protegidos por patente que muchos no pueden pagar.

En 2001 se celebró en Doha una cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC) de donde salió una declaración donde 142 gobiernos afirmaban que “los derechos de las personas enfermas están por encima de los derechos de las empresas sobre las patentes”. La propiedad intelectual no debería, en ningún caso, impedir a los países más pobres proteger la salud de su población, de forma que estos tendrían que poder exportar o importar medicamentos genéricos a bajo coste según sus necesidades. Pero parece ser que los gobiernos ricos y las grandes farmacéuticas se pasan estos acuerdos por el arco del triunfo.

No hace falta que os diga que la investigación de nuevos fármacos se centra casi totalmente en los problemas que afectan al mundo desarrollado. Solo el 0,2 % se invierte en enfermedades que afectan a África: malaria, diarreas, tuberculosis, pulmonía,…

Me da vergüenza decir que yo me podré pagar, si lo necesito, cualquier tratamiento. Iré a un hospital privado y me atenderán en caso de malaria o si el agua viene con alguna ameba incorporada. La mayoría de los africanos no pueden decir lo mismo.

El próximo día 16 es el Día Mundial de la Alimentación. Muchos tanzanos pasan hambre. No os olvidéis de estas gentes de África. Un abrazo muy grande para todos los que me acompañáis en la distancia.







domingo, 2 de octubre de 2011

ITUNUNDU, DONDE LA VIDA ES DIFÍCIL 2

Esta semana hará un mes que salí de casa. ¡Cómo se pasa la vida! Un mes viviendo en el sur del planeta, un mes viviendo en el continente olvidado.
Aquí en Tanzania no veo la televisión pero me cuentan que la crisis en España parece que no ve la luz al final del túnel. Recortes por doquier incluidas la educación y la sanidad,… Por estas tierras no saben lo que es eso de la crisis, siempre están en crisis. Algunos datos: 2 médicos por cada 100.000 habitantes, 47 años de esperanza de vida, en primaria 1 docente por cada 58 alumnos, sólo el 1% de la población llega a la universidad. Suficientes, ¿verdad?
Sigo contándoos algunas peripecias que sufren los tanzanos en esta zona donde vivo. A la comarca llegan al menos dos compañías de autobuses desde Iringa, la ciudad más próxima a 80 km. Vienen a tardar unas tres horas y media. Ya supondréis que no hay asfalto así que el viaje es de lo más entretenido. Una de ellas la Upendo (amor en swahili) utiliza un cacharro digno de mención. ¡Cualquier día se desarmará por el camino!
Hace un tiempo el recorrido era Iringa-Mboliboli pero como ya sabéis, si seguís este blog, actualmente el viajero sólo puede llegar hasta Itunundu porque no existe puente sobre el río Little Ruaha. Los habitantes de Mboliboli tienen que apearse en un cruce y recorrer 15 km. a pie hasta su pueblo. Por si fuera poco, estas pobres gentes si necesitan ir al dispensario más grande de la zona, en Kimande, deben recorrer aproximadamente 21 km. El río no es aconsejable cruzarlo y menos estando enfermo.
Si eres un adolescente de Itunundu y puedes ir a la escuela secundaria (muchos chicos tanzanos no tienen esa suerte y su etapa académica se termina tras la primaria por falta de recursos, por no tener buenas notas o por falta de escuela) te toca patearte 8 km. de ida y 8 km. de vuelta todos los días. Si existiera el puente, otra vez el puente, serían solo 4.


¿Qué más contaros? Itunundu y Kimande son el centro económico y social de la comarca. La comunicación con un puente haría que los habitantes de Mboliboli tuviesen acceso a los servicios y al comercio.  Dos veces al mes se realiza entre Kimande e Itunundu un gran mercadillo. El puente permitiría a los de Mboliboli recorrer 4 Km. en vez de los 22 km. actuales.
Y para terminar deciros que el puente permitiría a muchos  agricultores acceder más fácilmente  a la escuela de capacitación agraria y a la cooperativa que la Fundación Agrónomos sin Fronteras tiene en Itunundu, con el desarrollo que eso supondría para muchos de ellos.
Bueno, espero que en no mucho tiempo esto del puente se solucione. Desde Tanzania, desde el corazón de África, os mando a todos los que leáis estas líneas un fuerte abrazo.