domingo, 5 de febrero de 2012

NO QUIERO ACOSTUMBRARME

Llegué a Dar es Salaam, por primera vez, a principios de julio de 2007 y creo recordar que al día siguiente de mi llegada pude visitar el barrio de Keko. Un barrio marginal, mísero, lleno de esa gente que un antropólogo inglés llama “expendables”, los sobrantes, los prescindibles o como diría Eduardo Galeano, “los nadies”. Gente que no cuenta para nadie, que a nadie importa…


Dar es una ciudad triste, difícil, como muchas ciudades africanas atestadas de coches, de bicicletas, sin aceras. Con ese calor pegajoso del trópico que no invita a vivir. Miles de dala-dalas, el transporte público, agolpándose en cada recodo y gente que grita indescifrables destinos y un misterioso orden en el caos más absoluto. Y así se mueven miles y miles de tanzanos todos los días, en pequeñas furgonetas abarrotadas. Hace unos días puede vivir esta experiencia en mis propias carnes. El dala-dala en el que me monté no tendría, en sus orígenes, más de 10 o 12 asientos pero en aquel momento íbamos más de 25. Apretujados, comprimidos. ¡Señora, no me pise! ¡Por favor no me meta el codo en el…! ¡Quite su cul… de mi cara! Y todo condimentado con un calor húmedo que te va poniendo a prueba. Algo inhumano a lo que deben acostumbrarse los tanzanos.
En enero ha llovido mucho. Estamos en la época y hay charcos donde casi se podría nadar. Se forma barro en todas las calles, muchas sin asfaltar. Suciedad por doquier, agua estancada que es caldo de cultivo para los mosquitos que transmiten la malaria. En Dar hay mucha malaria.
Son las siete de la mañana y todo Dar está en la calle. Una gran algarabía recorre la ciudad desde primeras horas. Para los tanzanos es la una. Ellos empiezan a contar el día desde la salida del sol a las seis. Y ya puedes encontrar cualquier cosa en los puestos de todo tipo esparcidos en la cuneta de las carreteras: frigos, camas, sofás… Y gente vendiendo chicles, tarjetas de teléfonos, periódicos, bebidas frías, toallas para secarse el sudor,… entre los coches.



Metido de lleno en un atasco que duró más de una hora pensaba, en todo esto que os cuento ahora, hace unos meses. Y gritaba: ¡No quiero acostumbrarme! ¡No quiero acostumbrarme a los pobres! Cuando ya has visto pobreza para aburrir por la televisión y también en vivo, puede llegar ese momento en el que nada te llama la atención, todo te resbala y no te importa, en absoluto, quien sufre. Puede llegar el día en que te encuentres, como dice la canción, “con un corazón de piedra, acomodado en tu casa sin jugarte la vida, sin gastarla por nada”.
Siempre estamos eligiendo. Podemos decir con Mercedes Sosa en una de sus canciones más conocidas, “no quiero saber nada con la miseria del mundo hoy” o podemos unirnos al himno de Ana Belén y cantar que “que el dolor no me sea indiferente, que la reseca muerte no me encuentre vacío y solo sin haber hecho lo suficiente”.
¿A nadie le importan los pobres? No, siempre hay alguien con un inédito interés por lo perdido, con una extraña predilección por lo débil, con una tendencia, casi inexplicable, hacia abajo. Siempre hay algún voluntario o un misionero o un cooperante que, calladamente, realiza su labor por los más desfavorecidos, por los más pobres de entre los pobres.

Me voy de Dar y veo un anuncio rojo e inmenso de Coca Cola que atraviesa toda una calle: “Open Happiness”. “Abre felicidad”. Y yo me preguntó dónde la encontrará toda esta gente que vive con tan poca dignidad, dispuesto a colaborar, sencillamente, en la construcción de un mundo un poco más habitable y más humano.

sábado, 28 de enero de 2012

CAMINOS DE AFRICA II

Los caminos de Tanzania en esta época del año están encharcados. Ha llovido fuerte, lo sigue haciendo. Lo que hace unas semanas era un desierto grisáceo hoy es de un verde intenso. Parece otro lugar, otro país.
Los agricultores se han apresurado a sembrar. Donde vivo incluso ya aparece el maíz que crece desmesuradamente en pocos días, pero si las lluvias no son generosas en las próximas semanas el esfuerzo habrá sido baldío.

Por la mañana, camino de Iringa, el calor aprieta y veo a un grupo de escolares al borde del camino bajo la densa sombra de un mango. ¡Qué frondosidad! Los frutos son deliciosos y varios de ellos tratan, en vano, de hacerlos caer de las ramas más elevadas. El mango necesita mucho calor. Camino del Museo de la Esclavitud en Bagamoyo, en la costa, la carretera está flanqueada por cientos de ellos. Los miles de esclavos que venían del interior comían su fruto y los restos fueron tejiendo esa tupida red que hoy recuerda el horror y el sufrimiento de tantos africanos tratados como escoria.


Son las once de la mañana de un viernes cualquiera y muchos niños no están en la escuela. Un grupo numeroso camina por una carretera de tierra con azadas en sus hombros. Trabajan en los campos ayudando a sus madres. En estos momentos cualquier refuerzo es bien recibido. O quizá tengan que colaborar en las labores del pequeño huerto de la escuela que aportará unos pequeños ingresos.

Pero si hay un árbol representativo en los caminos africanos ese es la acacia. Puede alcanzar los 6 metros de altura. Sus hojas, pequeñitas, minimizan las pérdidas de agua y sus raíces sacan todo el jugo del suelo. Sus hojas son el alimento preferido de las jirafas y de otros animales. Por el camino que conduce de Itunundu a la capital de la región, plagado de acacias, ha pasado el gobierno con una nueva ley que prohíbe construir a menos de 22,5 metros de los costados. “Bomoa” -ha puesto en muchas de las casas. Derruir. Las ha marcado con una inmensa cruz roja. Es la señal para el ángel exterminador que, seguramente, nunca pasará y así evitará que muchas familias tengan que tirar abajo el que ha sido desde hace años su hogar.


a gente en bicicleta, acarreando pesados fardos, es el paisaje en cualquier momento del día en estos caminos, más verdes que nunca. Hasta el baobab, con su inmenso tronco, ha buscado el agua que de color a sus ramas que ya nunca parecerán raíces hasta el próximo invierno.
Recorrer estos caminos es ir descubriendo la belleza y el sufrimiento, lo cotidiano, lo que ha sido así por cientos de años, lo que está cambiando, lo que no te gusta y lo que quisieras para España





Ser cooperante es querer andar con estas gentes durante un tramo del camino para colaborar con ellos en un mundo más justo, que muchos anhelamos.

domingo, 22 de enero de 2012

CONTINENTE OLVIDADO

Recién aterrizado en Tanzania después de unos días en España, esta semana quiero recomendaros un blog, un libro y un programa de radio para que podáis conocer un poco más esta África en la que vivo.


El blog lo escriben Alberto Eisman y José Carlos Rodríguez. Los dos conocen sobradamente África. El primero vive actualmente en Uganda y dirige una radio comunitaria de la Iglesia. Ha trabajado para Oxfam y conoce a fondo lo que es la cooperación. El segundo trabaja para la Red Desarrollo Deporte y pasó muchos años en Uganda durante la guerra. Colabora en el programa África Hoy de RNE y en varias revistas.



El libro “Los hombres leopardo se están extinguiendo” está escrito por Chema Caballero, misionero javierano, y presenta un recorrido muy minucioso por Sierra Leona tras la finalización de la guerra. Es una buena guía para zambullirse en África.
El programa de radio se llama “África hoy”. Se emite en Radio Nacional de España. Os paso la dirección donde podéis escuchar y descargar todos los programas.


http://www.rtve.es/podcast/radio-exterior/africa-hoy/

Que disfrutéis y aprendáis volviendo vuestra mirada hacia el sur, hacia los sencillos, hacia África. Buscad un rato, merece la pena.

domingo, 18 de diciembre de 2011



Estas Navidades y siempre, ALÉGRENSE…
1. La gente de bien.
2. Los que son sencillos.
3. Los “nadies”.
4. Los discapacitados.
5. Los enfermos.
6. Los excluidos.
7. Los inmigrantes.
8. Los perseguidos.
9. Los que abrazan con fuerza.
10. Los que cantan con alma.
11. Los que comen todos los días lo mismo.
12. Los que no tienen que comer.
13. Los que confían.
14. Los que construyen la verdad.
15. Los que creen en los demás.
16. Los que disfrutan como los niños.
17. Los que duermen en el suelo.
18. Los que en la cena de Navidad acogerán a un inmigrante en su casa.
19. Los que gastan la vida por los demás.
20. Los que habitan en los basureros.
21. Los que lloran.
22. Los que no acumulan bienestar.
23. Los que no atesoran.
24. Los que no beben agua limpia.
25. Los que no buscan el poder.
26. Los que no están acomodados en su casa.
27. Los que no tienen un corazón de piedra.
28. Los que no tienen una vivienda digna.
29. Los que quieren hacer un mundo más justo.
30. Los que quieren siempre dialogar.
31. Los que saben ceder.
32. Los que saben perder el tiempo con un amigo.
33. Los que se confunden.
34. Los que se dejan por otros la piel.
35. Los que se fían.
36. Los que siempre tienen una palabra amable.
37. Los que sueñan un mundo al revés.
38. Los que sufren la soledad.
39. Los que tienen detalles.
40. Los justos.
41. Los que creen que otro mundo es posible.
42. Los que tienen dudas o tienen fe.
43. Los austeros.
44. Los que tienen siempre una amplia sonrisa en la boca.
45. Los que tienen una casa en la que caben todos.
46. Los que celebran la Navidad todos los días del año.
47. Los voluntarios si son solidarios.
48. Aquellos para los que la Navidad no conoce fechas límite, ni campañas de marketing ni vigencias estacionales.
49. Los que ayudan a vivir.
50. Los que quieren una feliz Navidad para todo el mundo.


FELIZ Y SOLIDARIA NAVIDAD PARA TODOS.


miércoles, 14 de diciembre de 2011

UNA ESCUELA PRIMARIA EN ÁFRICA


Estos días hemos terminado de preparar, junto con los expatriados de la Fundación Agrónomos sin Fronteras, un pequeño proyecto para mejorar una escuela primaria. Se llevará a cabo en la aldea de Ihanzutwa en la región de Iringa, al sur de Tanzania. Con 1061 habitantes es éste uno de los lugares más deprimidos del país.



En Ihanzutwa los encargados del campo y del ganado son los hijos y la mujer y aunque es un pueblecito muy pequeño hay 86 niños huérfanos. El sida y otras enfermedades han causado estragos. La dedicación principal de sus habitantes es el trabajo de sus campos. Todos ellos tienen un campo que cultivar, y todos cultivan maíz y judías porque es lo que comen todos los días. Los habitantes de Ihanzutwa tienen acceso al agua gracias a 6 pozos distribuidos por todo el pueblo y disponen de un dispensario de atención primaria que se construyó hace 4 años con financiación española.


La Escuela Primaria se construyó en 1976 y en la actualidad cuenta con 243 alumnos. Tiene 7 clases (la primaria en Tanzania dura 7 años) pero sólo 6 profesores. El material escolar es casi inexistente, unos 3 libros por cada 40 alumnos. No hay biblioteca y las aulas y los baños están en una situación muy precaria.
Este año han contado con una ayuda gubernamental de 65.000 Tsh., que equivalen a menos de 30 €. Los niños pagan una cuota anual de 1000 Tsh. (0,50 €) para el cultivo de maíz en una finca de 5 acres (unas 2 ha.). Lo poco que sacan lo utilizan para comprar algún material escolar (bolis, cuadernos, tizas,…). Un profesor de primaria gana en Tanzania entre 180.000-200.000 Tsh. (aprox. 85 €). La escuela no dispone de electricidad pero muchos niños deben acudir por la tarde para realizar exámenes o a recibir clases extra.

Queremos mejorar esta realidad que se repite a lo largo de todo el continente. Apostamos por una educación de calidad como elemento transformador y de desarrollo. Pretendemos que todos los niños dispongan de libros e implementando una biblioteca y mejorando las desastrosas aulas queremos la misma dignidad para ellos que la que tienen nuestros niños españoles.


Si quieres colaborar económicamente o tener más datos no dudes en pedirnos el proyecto (informacion@personasolidaridad.org o juanjesus_circulo@hotmail.com).


Gracias por ayudar a vivir esta Navidad y siempre. Desde Tanzania os mando un abrazo muy fuerte.

domingo, 11 de diciembre de 2011





VOLUNTARIOS
Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable. (Eduardo Galeano).

El pasado lunes fue el Día Internacional del Voluntariado y yo me alegro enormemente de que haya miles de personas en España que actúan desinteresada, responsable y gratuitamente en acciones organizadas en beneficio de la comunidad y con una voluntad clara de servir.

Todos los años al principio de curso invito a mis alumnos mayores a realizar alguna labor social como voluntarios. Me encuentro, principalmente entre las chicas, una gran acogida incrementada cuando les llevo a visitar alguna institución donde podrían realizar su actividad. Muchas quieren empezar ese mismo día pero enseguida pienso que se puede querer ayudar con las mejores intenciones del mundo pero los resultados ser desastrosos así que les digo que se lo recordaré 15 días más tarde. La segunda vez el entusiasmo ha decrecido y al final, unos poquitos se embarcan en esta aventura. Y es que unas actitudes adecuadas son imprescindibles para la mejor realización de un trabajo voluntario: por supuesto una cierta madurez, un respeto total al otro, un compromiso serio, paciencia, constancia, servicio, amabilidad, capacidad de ponerse en el lugar del otro, tener una opción clara por los más débiles y, claro está, una buena coordinación con la institución que te acoge. Seguro que a vosotros se os ocurren más para que las cosas vayan bien.

Conozco mucha gente voluntaria y estoy completamente seguro de su buen hacer y del tiempo de calidad que dedican para hacer este mundo un poco más humano pero qué mejor, para aprender, que hacer un poco de autocrítica.

He estado leyendo un artículo de Ian Birrel en The Guardian donde se habla del fenómeno del turismo de voluntarios a corto plazo. Gente que quiere “hacer solidaridad” en algún país poco desarrollado, puntualmente y sin ningún tipo de preparación. El informe es demoledor y revela que este tipo de acciones hacen más daño que bien.

No dudo de que el que así actúa lo haga con unas intenciones plausibles pero desde el punto de vista de los pobres, de los que van a recibir la ayuda, puede llegar a ser contraproducente para su desarrollo.

Por estas zonas de Tanzania se ven muchos tiernos infantes, con apenas 18 añitos, dispuestos a pasar una temporada lejos de casa. Algunos países promueven que tras acabar la secundaria y antes de entrar en la universidad pases un año de tu vida en un país empobrecido. La verdad es que con el nivel de madurez del joven europeo es como para echarse a temblar. Sin ninguna formación específica, en muchas ocasiones son más un estorbo que una ayuda pues las organizaciones tienen que dedicar muchas energías a su atención.

Leo en el blog de José Carlos Rodríguez y Alberto Eisman, que os recomiendo vivamente (http://blogs.periodistadigital.com/enclavedeafrica.php) que muchos de los alemanes que llegan a Uganda son gente despreocupada, más inclinada a buscar los sitios de moda donde se pueda beber barato, ligar y disfrutar de buena música que a “perder” tiempo con locales que hablan otra lengua en un barrio marginal. Se pueden tener las mejores y más nobles intenciones de ayudar, pero la realidad resultante puede ser funesta si alguien viene a África con las prioridades descolocadas, queriendo vivir experiencias “fuertes” en el menos tiempo posible, ignorando la cultura local o sin pensar cuáles son las consecuencias de nuestra “ayuda” a largo plazo para las personas a las que decimos asistir.

Hace muchos años visité Gambia en un viaje organizado por una ong canaria. Aquella experiencia tan extravagante que viví me marcó y me enseñó algunas cosas en las que no debía caer. Este tipo de viajes, mitad aventura, mitad solidaridad, están pensados para la gente de nuestro mundo que quiere lavar su conciencia sin cambiar para nada su estilo de vivir. El pobre, perdonad que lo diga así, es un monito al que arrojar camisetas desde un camión. Es alguien que quizá me afecta durante unos minutos pero que deja de preocuparme apenas monto en el avión de vuelta. Estas pildoritas de solidaridad, como dice A. Eisman, nos dan un tranquilizador chute de buenismo, para después seguir viviendo en el egoísta y frenético ritmo occidental que por supuesto no estamos dispuestos a cambiar.

No sé si os acordáis del lema de Manos Unidas de hace unos años “cambia tu vida para cambiar el mundo”. Ésta me parece la clave para ser un buen voluntario. Queremos cambiar la sociedad, hacerla más justa, más humana. Queremos ser agentes transformadores, críticos, pero esto nos exige empezar por nosotros mismos, cuestionándonos nuestros hábitos de consumo, nuestra forma de vivir. Me parece que, hoy, ser austero es ser solidario. Se es voluntario en todos los momentos del día porque el voluntariado es una forma de entender la vida.


Mucho ánimo en vuestra labor solidaria, en vuestra tarea voluntaria. ¡Felicidades Voluntarios!

domingo, 4 de diciembre de 2011

CARTA ABIERTA A MIS EXALUMNOS


Hola a todos:

¿Qué tal estáis? Imagino que estudiando un poco más que de costumbre para los exámenes que se avecinan. ¿Cómo va el año? Espero que lo estéis tomando en serio. No hace falta que os recuerde que si sacáis la ESO, con el título en vuestras manos podréis empezar algo que os guste y a lo que, probablemente, podréis dedicaros en el futuro.

No quiero ser un chapas así que os contaré lo que tienen que luchar, en el lugar donde me encuentro, los jóvenes de vuestra edad. Y espero que con esta carta entendáis un poco, porque me he venido tan lejos durante un año de mi vida.

Lo primero que os diré es que aquí, en Pawaga, las condiciones son duras. Aprieta el calor durante todo el año y esto no invita al estudio. Además muchos chavales, por las tardes, tienen que ir a estudiar a la escuela porque es de los pocos sitios con luz. Y aquí es de noche a las 6 de la tarde.
Los niños no van a la escuela hasta que tienen 6 años. Cuando mejor se aprende ellos no pueden hacerlo. En las zonas rurales no suelen existir escuelas de educación infantil.



Después empiezan los 7 años de educación primaria. En teoría es obligatoria pero cuando caminas por los pueblos por las mañanas te encuentras muchos niños y niñas que no han ido ese día porque tienen que ayudar en casa o simplemente la escuela les pilla a varios kilómetros. Para que os hagáis una idea los libros que utiliza un niño de 7º de primaria pueden costar unos 55.000 chelines, al cambio unos 25 €, que es lo que ganan al mes muchas personas trabajando 8 horas al día, 6 días a la semana. Así que ya os imagináis que en muchas escuelas no hay ni un solo libro y los niños y las niñas tienen que aprender con lo que cuenta el profe en la pizarra. Si tienen suerte podrán compartir un libro entre 3 o 4.

Cuando visito alguna escuela me encuentro que en cada aula puede llegar a haber más de 60 alumnos. ¡Así es difícil aprender! Aún así van a la escuela con muchísima ilusión pues saben que estudiar es la única forma que tienen para salir de la pobreza y desarrollar su país. Y hacen un montón de sacrificios , llegando a andar incluso horas para llegar a la escuela más próxima y esto sin probar bocado durante toda la mañana.

Si, a pesar de estas trabas, terminan la primaria se encontrarán nuevas dificultades para continuar en secundaria. Quizá no haya una en la zona donde viven o quizá sí pero su familia no posea el suficiente dinero para pagar las tasas, los gastos de uniforme y de libros. En secundaria todas las clases son en inglés pero ellos solo hablan swahili así que o espabilas o, al principio, no te enteras de nada. También puede ser que en primaria tus notas no hayan sido muy buenas y el gobierno entonces te dirá que en la secundaria más cercana no hay plaza para ti y por lo tanto tu única salida será coger la azada.

A las universidades llegan muy pocos y casi siempre de las clases más altas. Puedes tener suerte y quizá alguna ong o unos misioneros hayan creado cerca de tu casa una escuela de formación profesional. Entonces podrás estudiar costura, mecánica, carpintería,… Aún así, cuando termines tendrás que luchar un montón para conseguir curro porque por estas tierras, como en España, también escasea el trabajo.


Vaya panorama más desalentador, pensaréis. Pues es así. No he exagerado nada. Sois afortunados. Si hubieseis nacido 1000 km al sur de donde lo hicisteis ahora estaríais pasando por todo lo que os acabo de contar.

Ya veis que aquí la gente de vuestra edad tiene otras preocupaciones. Cuando se levanta lo primero es dedicar más de una hora a ir a por más de 20 litros de agua y llevarla a casa para lavarse, preparar un té, cocinar, beber,… Cuanto antes hay que trabajar, hay que ayudar a la familia a salir adelante. Apenas hay tiempo de ocio. ¿Cuántas cosas dejaríamos de hacer sin luz en nuestras casas?

Con todo, merece la pena vivir aquí y aprender a disfrutar de las cosas sencillas, dar más importancia a las personas que a las cosas y darse cuenta de que otro mundo más justo, donde todos vivamos con unas condiciones dignas, es posible.

Nada más. Espero vuestra respuesta. Ojalá os vaya muy bien en los estudios y en vuestra vida. Sed agradecidos por todas las cosas buenas que disfrutáis y de las que aquí carecen. Y no se os olvide encontrar algún rato para hacer algo por los demás.

Desde Tanzania, desde este lugar tan pobre y a la vez tan hermoso por las gentes que lo habitan, os mando un abrazo muy grande: juanje


juanjesus_circulo@hotmail.com

martes, 29 de noviembre de 2011

UN POCO DE MAGIA


En la cultura de los Wahehe que son los que habitan las tierras por las que yo me muevo se llaman los mlagusi (adivinos) o también los mchawi (brujos). Nadie habla de ellos pero están presentes en cada pueblo, en cada rincón de África.


Sara, nuestra cocinera, estuvo hace unas semanas enferma. Le dolía mucho la cabeza. Un día la vimos aparecer con una herida. Antes de acudir, animada por nuestra insistencia, al pequeño dispensario de Itunundu, se pasó por el brujo local que además de sacarle unos cuantos chelines le dejó una marca en la frente.


Muchos tanzanos cuando no son capaces de adivinar las razones de sus desgracias (se les ha quemado la casa, han perdido su ganado, han visto extraños objetos), acuden al brujo que les sugerirá el tratamiento y cómo salir de esa situación. Este personaje, que ha recibido sus poderes del Supremo Ser, puede conseguir unas buenas ganancias gracias a sus vecinos. No es una “profesión” hereditaria y puede llegar a gozar de prestigio dentro de su comunidad. Para un tanzano que vive en una zona rural, un % pequeño viven en las ciudades, es la comunidad la que le proporciona la seguridad que necesita, por tanto cuando precise de un “médico” recurrirá en primer lugar a lo que tiene más cerca, a lo local.



No muy lejos de donde vivo, en la comarca de Sadani, ya han empezado las lluvias y el otro día hubo una gran tormenta. Un rayo, me cuentan, mató 20 cabras y me dice Georgina, que de tonta no tiene un pelo, que cómo se las van a comer. Yo le comento, riéndome, que así ya no las tendrán que asar. Y ella me dice que no, que las personas que las coman atraerán los rayos hacia ellas. Sin comentarios.


Iringa, la capital de la región, tiene 250000 habitantes y tres universidades, pero nos dice Sandra, que estudia periodismo en la Tumaini, que muchos de sus compañeros creen que la riqueza que poseen los árabes y los indios procede de la magia negra.


Os cuento lo último que ha ocurrido en esta ciudad para que os hagáis una idea de cómo se viven por aquí todas estas cosas. Hay en Iringa una mujer casada con un árabe. Parece que les han ido bien los negocios porque se comenta que son los segundos más ricos del entorno. Tienen una buena casa, dos coches,… Pero la gente ha empezado a preguntarse, debido a las envidias, porque ella es rica y el resto no. Y llegan a la sorprendente conclusión de que es una bruja y que utiliza muertos, fantasmas (mzukule) para realizar de noche las labores de cultivo de su finca,… Y que, por supuesto, esto no la conlleva ningún gasto porque no tiene que alimentarlos. Los vecinos aseguran haber visto más de cien espíritus en los alrededores de la casa. Ésta es la razón de su prosperidad.


No se para esto aquí. Hace dos semanas los lugareños solicitaron a la policía y a varios periodistas que verificaran los hechos. No faltaba más. Allí les tenemos a unos y a otros personados en “el lugar del crimen”. Por supuesto no encontraron nada pero la respuesta de la marabunta ante la inexistencia de los esforzados espíritus no se hizo esperar: ¡La policía es corrupta! ¡Queremos entrar nosotros! Exaltados, quisieron quemar la casa con la benemérita en su interior. El altercado terminó con una batalla campal entre policías y vecinos, muchos heridos, dos coches de la poli destrozados y ninguna solución. ¿Qué os parece?


Nos dice el Padre Crema, un misionero de la Consolata, que lleva más de 60 años en Tanzania y que de esta cultura entiende un rato: “La creencia en la magia, en todas sus formas, sigue incrementándose. Para muchos tanzanos, incluso los modernos, cada fenómeno extraño y fuera de lo ordinario encuentra su explicación y su solución aquí. La convicción en la existencia de magia destructiva crea un mundo de miedo e inseguridad alrededor de la vida diaria de los Wahehe y bloquea su desarrollo. La magia destructiva aparentemente parece estar en ligero retroceso sin embargo está muy viva y golpea sin misericordia.”


Ya veis que para cooperar, para ayudar en el desarrollo de África, primero hay que conocerla muy bien para después poder superar algunos escollos invisibles a primera vista.

martes, 22 de noviembre de 2011



LUZ, AGUA Y… MOSQUITERAS

Un día de estos te levantas a miles de kilómetros de la que hasta hace unos meses fue tu casa y te descubres dentro de una mosquitera, no por moda o esnobismo como hacen algunos adolescentes en Europa, aquí es imprescindible. Y no solo porque no quieras degollarte la piel al rascarte las picaduras de la noche anterior, que también, sino sobre todo porque en África hay malaria y como dicen algunos carteles por ahí “te puede matar”.


No quiero ponerme muy dramático pero, según dicen los informes, cada 45 segundos muere un niño de malaria en África y más del 85% de las muertes que produce esta enfermedad son en este continente. Protegerse de las picaduras de los mosquitos es la primera medida de prevención pero también se necesita educación. No sería la primera vez que la mosquitera es utilizada para pescar o como la red de una portería de fútbol.



Tras salir de la mosquitera todos los días me voy directo a la ducha. En Itunundu, donde vivo habitualmente, nadie tiene una ducha porque nadie tiene agua en casa. Nosotros tenemos un depósito al que llega agua, no siempre, y entonces te puedes duchar. Y te sientes un privilegiado porque algo tan normal para nosotros en España como es abrir un grifo y conseguir agua, aquí es una labor penosa. Y son las mujeres y los niños las que dedican horas a esto de ir y coger y llevar agua a sus casas. Por supuesto el té que me tomo está preparado con agua bien hervida. En África subsahariana sólo el 60% de la población tiene acceso a fuentes de agua potable. Anualmente unos 2 millones de niños menores de 5 años mueren por una enfermedad relacionada con la contaminación del agua, la mayoría en África.


Esto del agua es algo que en España no pensamos mucho, bueno realmente nada. El otro día leía en un informe de Manos Unidas que se estima que la muerte de los recién nacidos en África se reduciría a la mitad si quienes atendiesen los partos se lavasen las manos. ¡Madre mía, madre mía!
En el pueblo donde ahora me encuentro murió hace un año la enfermera. No se sabe de qué. Quizá de una infección intestinal. Todavía la estoy viendo aquel día de julio de 2009, cuando grabábamos los documentales “Una mirada nueva sobre África”, y nos recibió en su casa, abarrotada de niños huérfanos acogidos por ella y su marido, con una amabilidad y una sencillez extraordinarias. Detrás de muchas de estas muertes está el agua no potable



Y qué deciros de la luz. Vuelvo a sentirme afortunado porque alguien inventó la energía solar y eso me permite cargar el móvil y enchufar el ordenador desde el que escribo estas líneas. Puedo tener agua caliente para lavar la ropa y luz cuando a las 7 de la tarde es noche cerrada.

A esa hora se encienden en el pueblo las hogueras y las lámparas de queroseno. Es el momento de compartir, de contar historias, de escuchar a los mayores, de dar gracias por otro día y de tener esperanza en un mundo más justo, con luz, agua y… mosquiteras para todos.

sábado, 12 de noviembre de 2011



NYERERE

Hoy tenía pensado traer hasta este espacio cibernético otro tema pero, esta semana, se me ha cruzado en el camino la figura de Julius Nyerere, el padre de la patria tanzana y quería compartir con vosotros algunas de sus ideas que me han llamado poderosamente la atención.


Nyerere fue el artífice de la independencia de Tanganica, de la que se cumplen 50 años en el 2011. Además tomó parte muy activa en las negociaciones con Zanzíbar para la unificación de las dos naciones en la República de Tanzania. Desde entonces, y ya como presidente, trató de llevar a cabo su idea de socialismo africano o Ujamaa. Esta palabra como él dice denota el tipo de vida que viven un hombre y su familia; la madre, el padre, los hijos y sus parientes cercanos. La palabra literalmente significa espíritu familiar. Él dice que estamos llamados a crecer juntos como hermanos.



Nyerere fue un hombre profundamente católico. Muy respetado por su austeridad y honradez decía a menudo que ningún hombre es infalible. Su política económica no dio los resultados esperados y años después de dejar voluntariamente la presidencia de Tanzania, en una reunión en Europa, un miembro del Banco Mundial le preguntó por las razones y le contestó así:




El imperio Británico nos dejo un país con un 85% de analfabetos, dos ingenieros y doce médicos. Cuando dejé el gobierno, teníamos un 9% de analfabetos y miles de ingenieros y de médicos. Yo dejé el gobierno hace trece años. Entonces, nuestro ingreso per cápita era el doble que ahora; y ahora tenemos un tercio menos de niños en las escuelas y la salud pública y los servicios sociales están en la ruina. En los trece años, Tanzania ha hecho todo lo que el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional exigieron que hiciera. ¿Por qué han fracasado ustedes?




Tras dejar la presidencia siguió comprometido en la política pronunciando polémicos discursos donde criticaba a los países enriquecidos por querer crear un marco legal que perpetuaba la explotación y la dependencia de los países del sur.




La pobreza no es el verdadero problema del mundo moderno. Hoy tenemos el conocimiento y los recursos que podrían permitir acabar con la pobreza. El verdadero problema; lo que provoca la miseria, las guerras y el odio entre los hombres, es la división de la humanidad en ricos y pobres. Hay unas pocas naciones ricas que dominan económicamente; y por lo tanto también políticamente, el mundo entero. Y el destino de la gran mayoría de naciones parece ser el estar dominados.



Pero la gravedad de esta situación no es simplemente que mientras la gran mayoría pasa hambre y no tiene ni ropa, ni hogar, en los países ricos la gente tiene más alimentos de los que pueden llegar a comer, más ropa de la que pueden usar o más viviendas de las que necesitan para vivir. Lo verdaderamente importante no es que unos tienen los recursos para ofrecer comodidad a todos sus ciudadanos, y los otros no llegan ni a los servicios básicos. Lo profundamente grave de esta situación es que las naciones ricas tienen poder sobre las vidas de aquellos que son pobres. Así que las naciones ricas se hacen más ricas y más poderosas, mientras que los pobres se empobrecen cada vez más y son menos capaces de controlar su propio futuro.

Cuando todavía era presidente, una delegación de políticos escandinavos llegó a Tanzania con la intención de donar una importante suma de dinero. Nyerere, cordial como siempre, les dio esta bienvenida:

Excelencias, no lo tomen como un desaire, pero ¿por qué no emplean ese dinero en formar a sus jóvenes sobre la auténtica realidad de África y lo que las potencias coloniales hicieron con nuestros pueblos y nuestras riquezas? Por favor, señores, no nos echen una mano, nos basta con que nos quiten el pie de encima.

Ya veis cómo se las gastaba. Luchó por hacer de Tanzania un país verdaderamente independiente, libre de las nuevas formas de colonialismo económico. Es innegable su lucha por la igualdad de todos los hombres y su contribución a la dignidad de los africanos. Ojalá todo el mundo, y los tanzanos en particular, sigamos aprendiendo de este hombre sencillo que quiso crear una cultura mundial de solidaridad.